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jueves, 30 de abril de 2015

CAPÍTULO 52

Sin apenas darme cuenta, ya estaba ruborizada por las palabras de Jack.
No sabía muy bien si decir lo que estaba pensando mi revoltosa mente, pero aparté mi inseguridad y dejé que las palabras saliesen de mi boca.

-¿Por qué era yo tú objetivo?-Sí, soy adicta a estropear escenas bonitas.

Jack puso una cara indescifrable.

-Bueno, mi objetivo no eres tú, a ver, no me malinterpretes.-Dijo moviendo los brazos efusivamente.- Eres tú, claro que eres tú mi objetivo,  quiero recuperarte, pero quiero recuperarte de la manera en la que dejé de verte. Quisiera volver atrás en el tiempo y volver a estar contigo de aquella forma, de que...- Hizo una pausa, pero pareció no querer continuar, como si el pasado hubiese llegado a su mente y la hubiese martilleado con fuerza. Me acerqué a él y le acaricié el brazo.

-Volver atrás, ¿Para qué? -Pregunté intrigada.

Él soltó aire por la nariz y cerró los ojos con... ¿Rabia?

-¿Para qué Jack? ¿Para qué?

-¡Para que recordaras! -Gritó de tal manera que me asusté un poco y dejé caer el brazo con el que lo acariciaba.

-Para recordar...

-Sí, para que recuerdes como empezó todo.

-¿Todo lo que ahora se ha convertido en conflictos? No, gracias. Prefiero vivir con mi ignorancia.

-No son solo conflictos lo que pasó. No sabes el remordimiento que me carcome por dentro solo el saber que no recuerdas nada, lo que viene siendo nada. 

Lo miré y en cierta forma lo comprendía, y también cierta curiosidad por saber todo mi pasado. Pero lo vi tan destrozado que volví al tema principal.

-¿Qué tienen que ver las hojas con el objetivo de que yo recupere la memoria?

Me miró y creo que comprendió las ansias que tenía por saber la respuesta.

-Ahora ya sabes que cada vez que defiendas al enemigo, caerá una hoja, bueno, pues si coges esas hojas, cada vez tú memoria irá empeorando, hasta tal punto que, cuando se caiga la última hoja de ese árbol, no solo no podrás volver a obtener tú memoria, sino que morirás.




jueves, 23 de abril de 2015

CAPÍTULO 51


<<¡¡¡FELIZ DÍA DEL LIBROOOOOO!!!>>

Estaba sentada en la cama, intentando controlar la respiración que aún estaba acelerada a causa de la pesadilla que había tenido hacía apenas tres minutos.
Jack había salido de la habitación para traerme un vaso de agua del comedor y ya estaba entrando por la puerta de la enfermería.

-Toma, te sentará bien.-Me dijo mientras me entregaba el vaso de agua. Lo cogí y me lo llevé a la boca.

-Gracias.-Le dije en un susurro. Él no contestó.

-Estabas teniendo una pesadilla, por lo que he visto. Hacía tiempo que no tenías ninguna, ¿No?

-Hubo una temporada que no tenía ninguna, pero desde hace unos días hasta ahora las he tenido noche sí y noche también.

Sin contestar, cerró los ojos y bajó la mirada.

-¿Qué pasa?-Quise saber. Pero entonces, me vino unas palabras a la mente.-Jack, tenemos una conversación pendiente. 

-Cierto, pero hoy no estás...

-Hoy si que no vas a salir de aquí hasta que no me digas lo que está pasando.

Él soltó todo el aire que tenía y se sentó a mi lado.

-¿Qué quieres saber?

Sonreí al saber que no iba a evadir el tema de nuevo.

-Quiero saberlo todo, pero tengo varias preguntas formuladas en mi mente, así que... empiezo. ¿Por que he de creerte cuando dijiste que las hojas de debajo de tú cama, no eran las mías?

-Sencillo, porque a mi no me gusta estar muriéndome así por que sí. 

-¿Cómo? No lo entiendo. -Fruncí el ceño, sin saber a que se refería.

-Estas hojas las he tenido conmigo desde que me expulsaron del cielo.-Metió la mano en el bolsillo de su pantalón, y sacó las hojas.

-¿Y para qué las has tenido todo este tiempo?

-Ya te lo he dicho, no me gustaría morir sin antes recuperar algo muy valioso.

-No quiero saber eso. Quiero saber el significado de las hojas.

Él cerró los ojos. Creo que eso no quería decirlo, pero necesitaba saberlo, todo este misterio me estaba matando.

-Cuando me expulsaron del cielo, me quitaron algo muy valioso para mí, y como castigo me dijeron que cuanto más cerca estuviese del objetivo, si no llevaba conmigo las hojas, moriría. 

-Te vi con mal aspecto, ¿Pero tan mal como para morir?

-Dijeron que tenía un tope de treinta minutos, si no las conseguía en ese periodo de tiempo, perdería la vida. Tú solo me vista durante los diez primeros minutos.

-Vale, eso lo entiendo. Pero, ¿Qué me dices del por qué caen hojas de la estatua del árbol que hay en la entrada del internado?

-Eso...-Puso cara de estar molesto.

-Jack, dímelo.

-Siempre que defiendas al enemigo, caerán del árbol, como ya caíste por ti misma del cielo.

-¿Él enemigo? ¿Quién es...

Jack me miró alzando las cejas como diciendo: Es obvio, ¿Cómo puedes dudar?

-Steve... ¿Siempre que he defendido a Steve he tenido las hojas en mis manos?... -Entonces recordé uno de los momentos.-Como cuando me pidió de ir conmigo al baile de primavera. Me dijisteis que no era bueno estar cerca de él, y yo en cambio para que no nos castigaran a Emma y a mí, me ofrecí a ir con él y por la noche vi una hoja caer al suelo... Ahora lo entiendo todo.

-Bueno, pues eso es todo...

-No, ¿Qué me dices del objetivo?

-¿Qué objetivo?

-Ese por el cual no quieres morir sin antes recuperar.

Él se quedó mirándome fijamente y me acarició la mejilla.

-En estos momentos lo tengo frente a mí.




sábado, 18 de abril de 2015

CAPÍTULO 50

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Después de hablar un poco con Daniel, él me acompañó hasta la enfermería.

-Ya llegaste a tu destino.-Dijo sonriente.

-No me gusta este tipo de destino. -Me miró divertido y empezamos a reírnos.

-La verdad, es que no es agradable. Pero piensa que dentro de siete horas estarás en tú habitación.

-Qué fácil que parece cuando lo dices, pero no vas a ser tú el qué esté en esta enfermería durante la mayor parte del día.

-No vas a estar aburrida, al menos puedes ver la televisión. En terminar las clases vengo y te hago compañía.

-Perfecto.-Dije sonriendo.

Y después de eso se despidió y se fue por la puerta.
Parecía que no pasaban los minutos, se me estaba haciendo eterno. Solo había pasado una hora desde que se había despedido Daniel y ya estaba aburrida. La doctora Parker no daba señales de vida, y para variar la televisión pequeña que había en una esquina de la habitación, no funcionaba.
No sabía qué hacer, así que pensé que si me dormía, el tiempo se pasaría más rápido.

No tardé en caer en un sueño profundo.

Otra vez me encontraba en los pasillos del internado, pero esta vez era diferente, estaba todo lleno de espejos a mi alrededor. 
Empecé a andar, tanteando con las manos para no chocarme, pero no funcionó, ya que me di en toda la frente contra uno de ellos. Me quedé quieta cuando escuché a gente acercarse.

-¿No te das cuenta de que te está mintiendo?-Dijo una voz de chica, que me resultaba familiar.

-No digas estupideces. Ella nunca podría hacer semejante cosa.-Contestó una voz de chico que si conocí al instante. Era la voz de Daniel.

-Claro, ella no, pero ya sabes quien la está influyendo. Y quieras o no, ella te está utilizando.

-¿Qué objetivo tiene para querer sacarme información, Lara?

Al oír ese nombre salir por la boca de Daniel, ahogué un grito. ¿Ella? Esa chica tenía algo contra mí. Y lo iba a descubrir, pero debería ser en otra ocasión, ya que mi grito se escuchó. 

-¿Has oído eso? -Dijo Lara.

Supuse que él asintió porque no contesto y empecé a escuchar unos pasos acercándose hacia mi.

Me asusté y no pude evitar correr, pero estaba atrapada entre esos espejos. Los pasos se volvieron cada vez más rápidos. No se que pasó por mi mente, pero de tanta frustración grité. De un momento a otro me encontraba en el techo.
Empecé a mover la cabeza mirando a mi alrededor.
Estaba volando, gracias a mis alas había logrado despistarlos.

-¿Qué ha sido ese grito?

-¡Daniel, mira! ¡Ahí arriba hay algo!-Le gritó Lara, mientras señalaba en mi dirección.

Abrí los ojos y me reincorporé en la cama de la enfermería.

-¡Ana! ¿Te encuentras bien? Estás sudando.

Esa voz me despertó más de lo que ya estaba después de ese sueño, bueno o mejor dicho ¿Pesadilla?

No lo veía desde hacía días. Necesitaba escuchar su voz de nuevo. Y me sentí protegida al instante.

-Jack...


jueves, 16 de abril de 2015

CAPÍTULO 49

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-Muy buen trabajo chicos, ya podéis sentaros. -Indicó el profesor Cameron- Bueno Ana, no hace falta que te quedes, ve directa a la enfermería.

-Vale, gracias. - Me despedí y fui hacia la enfermería a pasar las horas más aburridas de mi vida. 
Cuando ya estaba a punto de llegar una voz me sacó de mis pensamientos.

-¿Otra vez sola? Normal, con lo que haces no me extraña.

No pude evitar girarme molesta por lo que había dicho. 

-¿Se puede saber que te he hecho a ti para que me hables de esa manera? -Era Lara.

Ella rió en modo de burla.

-¿A mí? ¿Que qué me has hecho a mi? Yo creo que la pregunta está mal formulada. Querrás decir: ¿Qué le hiciste a todos los de tú alrededor?

Me quedé quieta, ¿A qué venía todo esto?

-Mira Lara, si tienes algún problema dímelo, lo que no puedes hacer es soltarme todo esto y después no decirme nada.

-¡Le hiciste daño a lo que más quería!- Gritó con lágrimas con los ojos, y después de eso, salió corriendo en dirección contraria. Puse una mano en la pared para poder sostenerme. Oí una voz a lo lejos.

-¡Lara! ¿Qué pasa?- Gritó.

-¡Déjame sola!-Le contestó ella.

Después escuché unos pasos cada vez más rápidos en mi dirección. Lo siguiente que sentí, fueron unas manos en mis hombros, sosteniéndome.

-Ey,-Dijo con dulzura, mientras me acariciaba la mejilla.-¿Qué ha pasado?

Levanté la mirada, pero veía borroso por las lágrimas acumuladas en mis ojos por culpa de la frustración de no entender nada. Daniel limpió las lágrimas con sus pulgares, y a mi mente llegó una sensación de que eso ya había pasado antes. 

-No entiendo nada, Daniel, Lara tiene razón, la gente cada vez se separa más de mí, y no entiendo el por qué. ¿Qué he hecho Daniel? ¿Qué he...-No pude terminar la frase, Daniel me atrajo hacia él y me abrazó, era una abrazo cariñoso, de comprensión. No pude evitar llorar otra vez. 

-Tranquila, Ana, esto terminará pronto, ya lo verás. -Me dijo, mientras me tenía abrazada. Luego me separó un poco y me beso en la frente.

-Ya lo verás...



viernes, 10 de abril de 2015

CAPÍTULO 48

-¿Puedo ir a clase?-Le pregunté a la Dra. Parker, que ahora estaba curando el brazo de un chico el cual se había caído haciendo educación física.

-Ya te he dicho que no cuatro veces Ana, necesitas descansar, es mejor que no hagas nada durante toda la mañana y así asegurarnos que no te vuelvas a marear.

-Pero, tengo que exponer un trabajo con un compañero.-Y era cierto, aún teníamos que exponer el trabajo que me tocó hacer con Steve debido a mi retraso al llegar a clase.

-Bueno si eso es cierto, ve solo a la hora de la exposición y luego vuelve, pasarás todo el día aquí.

Rodé los ojos. No era para tanto mi mareo. Que me hiciese quedar en esta enfermería de cuatro paredes, o sea se diminuta, durante todo el día, era sobreprotección, demasiada sobreprotección.

-Vale, pues en diez minutos tengo que estar en clase. Si no te importa, me voy ya y aviso a Steve, que seguro que me estará maldiciendo por no avisarle de que estaba en la enfermería.

-Claro, claro, ve. Pero en cuanto termines te quiero directa aquí.

-Que si, Dra. Parker.-Le dije mientras salía por la puerta.

Fui a la clase de Química que seguramente ahora estaba ocupada por otra clase que no era la mía, pero me equivocaba, me acerqué a la pequeña ventana que hay en la puerta y vi que estaba vacía excepto por el profesor Cameron. Toqué a la puerta y entré.

-¡Oh! Señorita Brown, que sorpresa verla tan pronto por aquí, ¿A qué se debe vuestra puntualidad?-Como siempre, la amabilidad de este hombre cada vez me sorprendía más. 

-He estado en enfermería las primeras horas.

-¿Qué le ha pasado?

-Oh, nada, solo un pequeño mareo.-Dije despreocupada.

-¿Y qué hace usted aquí entonces?

-He venido a hacer la exposición del trabajo que nos puso el otro día Sr. Cameron.

-¡Cierto! Se me había olvidado. Traeré el proyector. Espérese aquí Brown, sus compañeros vendrán enseguida. 

Tras irse el profesor por la puerta en busca del proyector, me senté en mi sitio. Me sentía rara quedarme sola en una clase. A los tres minutos sonó el timbre del cambio de clase, y unos segundos después la clase empezó a llenarse poco a poco.

-¿Ana? -Preguntó una voz, sacándome de mis pensamientos.

-Oh, hola Emma.

-¿Cómo es posible que Ana Brown esté ya en clase? Yo pensaba que aún estabas durmiendo.-Dijo mientras reía.

-Pues no, Emma. He estado en enfermería por un mareo. -Sí, he sido brusca, pero ¿Por qué siempre tiene que ser ella la que tiene que enterarse de todo, mientras que ella no me cuenta nada de donde está?

-¡¿Qué?! Pero ¿Cómo que un mareo? Deberías estar con la Dra. Parker, Ana.

-Le he pedido permiso a la doctora para poder hacer la exposición con Steve y no dejarlo solo.

-Es verdad, la exposición, se me había olvidado.

-Ah por cierto, ¿Qué es de ti estos últimos días? Ya no te veo ni para desayunar.

Emma se puso blanca.

-Bueno... es que... 

-Queridos alumnos, gracias a...-Que no lo diga, que no lo diga por favor.-...la señorita Brown, me he acordado de que aún teníais que hacer la exposición-Lo iba a matar, enserio que lo iba a matar un día de estos. Toda la clase se giró y me miró acusatoriamente por haberle recordado al profesor que hoy eran las exposiciones.- Así que, vamos a empezar por Chase y Myra.

Estaba tan ocupada en mis pensamientos malignos en planear un ataque hacia el profesor, que no me di cuenta de que mi compañero había ocupado su sitio.

-¿Cómo te encuentras Ana? Ya me han dicho que te has mareado.

-Solo he venido para no dejarte solo a cargo de todo el trabajo, Steve.

-Gracias, pero no era necesario si no te encontrabas bien.

-Y ahora, el trabajo de Ana Brown y Steve Harrison. -Anunció el profesor Cameron.

Steve y yo nos miramos y nos levantamos.






jueves, 9 de abril de 2015

CAPÍTULO 47

Tras esa incómoda sensación de que alguien me estaba observando, no pude evitar girarme, pero me quedé aún más asombrada cuando no vi a nadie detrás de mí. Pero, no es que no había nadie detrás de mí, sino que tampoco había nadie a mí alrededor. Una neblina se instaló en toda la habitación. Esto era muy raro.
Volví a oír la melodía de la otra vez. No sabía qué hacer, ¿Quedarme quieta hasta que todo esto terminara o seguir andando en busca de algo? Me decanté por la segunda opción, y salí con un poco de torpeza por la puerta del comedor. Cuando ya estuve en el pasillo oí que alguien hablaba. 

-No puedes hacer eso, te arriesgarías a que te expulsaran.

-Lo se, pero valdrá la pena eso, antes que no volver a verte.

-Si te expulsan, no sabremos que castigo te pondrán.

-Si no arriesgas, no ganas. Y si no lo comprobamos, nunca sabríamos que hubiese pasado.

-Eso es verdad, pero no me gusta mucho esa idea...

-Tranquilo, ¿Vale? Todo saldrá bien.

-Eso espero, pero a él le harás mucho daño.

-No me lo recuerdes, creo que eso será lo único que no olvidaré jamás.

Después de esas palabras, me reincorporé, estaba en una cama. Alguien me cogió del brazo y con dulzura me volvió a tumbar en la cama. Lo miré desconcertada. ¿Qué hacía él aquí?

-Túmbate, no es bueno que te muevas bruscamente. -Dijo Daniel.

-¿Qué haces aquí?, Bueno... ¿Qué hago yo aquí?

-Verás, cuando estábamos saliendo del comedor te desmayaste. Intenté cogerte, pero se ve que tenías ansias de llegar al suelo.-Se rió, y no pude evitar reír.- Todos los demás de fueron a clase, así que te traje a la enfermería.

-Gracias.-Le susurré. Él sonrió como respuesta.

-¿Te mareas con frecuencia?

-La verdad, es que últimamente veo muy de cerca el suelo.-Los dos soltamos unas carcajadas.

-Pero, no se... ¿Tomas algún medicamento que te cause mareos?- Me preguntó, no muy convencido de que fueran los medicamentos, los que me hacía esto.

-No, no son medicamentos, es solo que tengo... emm... una lucha interior.

Él frunció el ceño, sin entender lo que le quería decir.

-¿Una lucha interior? ¿Qué quieres decir?

Daniel, a pesar de que lo hubiese conocido hace como mínimo una hora, me trasmitía tranquilidad y seguridad, pero al mismo tiempo algo me decía que no era buena idea contarle nada de mis sueños. 

-Oh, nada. Cosas mías, nada de qué preocuparse.

Al decir eso, la doctora Parker entró por la puerta de la enfermería.

-¿Cómo te encuentras, Ana?- Me preguntó ella.

-Mejor, mucho mejor.

-Bueno, señor Lewis, puede irse, ya ha perdido dos horas de clase.

¿Había estado dos horas inconsciente? bueno... ¿Daniel había perdido dos horas, por hacerme compañía?

-Ah... Si claro, ahora voy. -Se levantó de la silla que había junto a la cama donde yo estaba tumbada, y cogió del suelo la mochila para colgársela en el hombro derecho.- Bueno Ana, mejórate, ya nos vemos luego.

Siguió su camino y antes de salir de la enfermería le dije.

-Gracias, Daniel. -Lo dije en un susurro, pero él lo llegó a escuchar. Se giró, y me mostró una perfecta sonrisa.

-No tienes el por qué agradecerme nada. Ahora ya sabes que estaré ahí para lo que necesites.

Y después de eso abrió la puerta y se marchó.











 






domingo, 5 de abril de 2015

¡AVISO!

Siento no haber publicado durante toda la semana, pero como ya sabéis son vacaciones. 
Solo quería comunicaros que, de ahora hasta junio, solo subiré entre 1 ó 2 capítulos a la semana, ya que son los exámenes finales.

Muchísimas gracias por vuestro apoyo. 
Flying Angel HeartFlying Angel Heart