-¿Estás loca? ¡Casi me da un infarto!
-Exagerada, no ha sido para tanto.-Dijo aún aguantándose la risa.
Si las miradas matasen, ella abría muerto, resucitado y vuelto a morir, con la cara que le había puesto.
-Existen los despertadores, ¿Sabes?
-Ya, pero no son tan emocionantes.-Dijo sonriente.
Sin decir nada más, me metí en la ducha y al salir un cuarto de hora más tarde por la puerta del baño, me vi a Emma entregándome la mochila para irnos a clase. ¿Qué le pasaba hoy?
Iba a preguntarle pero me cogió del brazo y salimos de la habitación corriendo. Mientras íbamos a la primera clase le pregunté.
-¿Qué se supone que te pasa? Te veo alterada.
-Ya lo verás.
Estábamos ya en la parte donde empezaban los pasillo que dirigían a las clases cuando ella me detuvo.
-¿Qué haces? Llegaremos tarde.
-No es que llegaremos tarde, es que no iremos.
-¿Cómo que no iremos?
-Venga, nos vamos.-Dijo estirándome de la mochila.
-Emma, tenemos clase, hay que ir, esto es un internado, y si no nos ven en clase, seguramente irán a buscarnos a la habitación para enterarse de por que no hemos ido.
-No pasará nada, confía en mí.
Al verle esa cara de súplica, me vine abajo.
-Te tengo dicho que no me pongas esa cara de cachorrito abandonado, sabes que puede conmigo.
-¡Eso es un sí! -Gritó y salimos corriendo hacía la parte trasera del internado.
Cuando llegamos a las cuadras vimos a Steve.
-¡Buenos días! ¿Qué hacéis por aquí? Es hora de clase.
Emma me miró con cara de fastidio al ver que su "plan" había salido un poco mal, pero no iba a ser así. Me acerqué corriendo a Steve, lo abracé y le di un beso en la mejilla, me acerqué a su oreja y le susurré:
-Tú no has visto nada, ¿Vale?.- Al separarme le guiñé un ojo, y seguí con nuestro camino, para poder salir de allí.
-No, no vale.
Al oír eso me giré rápidamente y lo miré expectante.
-Steve, por favor.-Le supliqué.
-Solo con una condición.
-Vale, lo que quieras.-Dije esperanzada.
-Que vengas al baile conmigo.-Sonrió con picardía.
Me quedé pensando la respuesta, ya que Emma y Jack siempre me estaban diciendo que no me juntara con él. Pero esta vez era distinto, lo hacía por Emma.
-Perfecto, iré al baile contigo.-Dije sonriendo un poco falsamente.
Steve sonrió como si hubiese aceptado solo por él, en vez de por Emma, y después siguió con los caballos.
Mi compañera de habitación y yo subimos por unas rocas, para agarrarnos bien a la vaya, y después saltamos al otro lado. Prueba conseguida, ya estábamos fuera del Luna.
Cogimos un autobús después de estar esperándolo durante diez minutos, y mientras nos llevaba a la ciudad le pregunté a Emma una duda que no paraba de venirme a la cabeza desde que había decidido saltarme las clases.
-¿Dónde se supone que vamos?
-Al centro comercial.
-¡¿Para qué?! Si ya nos dijo Cindy que podíamos ir a la ciudad la semana que viene.
-Hijo... ¿Tú cerebro piensa alguna vez? No necesitamos ir la semana que viene, necesitamos ir ahora, porque no tenemos traje para el baile.
Madre mía, el traje. No había pensado para nada en qué iba a ponerme, la verdad es, que ni siquiera me gusta la idea de ir, y menos con Steve. Al primer baile que iba, y encima tenía que ir con Steve solamente para que no nos delatara a la directora.
-Sinceramente, no me acordaba ni del traje, Emma.
-Pues para eso estoy yo. -Dijo alagándose a ella misma.
Cuando el autobús paró fuimos directas al centro comercial; Emma solo había entrado a una tienda y ya llevaba dos bolsas.
Después de recorrer casi todas las tiendas sin haber encontrado un traje para mí. De pronto me paré delante de un escaparate y supe que ese traje iba a ser mío tarde o temprano. Entré y me lo probé. Cuando salí para que me viera Emma, ella ahogó un grito.
-Es perfecto, Ana. Te va como anillo al dedo.
Sonreí, y me miré al espejo. El traje era precioso. Era largo hasta el tobillo, con un color azul claro que iba oscureciéndose hasta llegar al final del traje con un azul marino, casi negro.
Al salir de la tienda nos topamos con un puesto de crepes, y como no... Él olor a nutella me cautivó.
De camino de vuelta hacia el internado se nos hizo rápido.
Cuando el autobús paró, fuimos a la parte trasera, por donde habíamos salido antes y con un poco más de dificultad, ya que no habían piedras que nos lo hicieran más fácil, pasamos al otro lado.
Llegamos a la habitación, dejamos las cosas y cuando ya estábamos acostadas encima de la cama, la voz del megáfono nos espabiló.
"Ana Brown y Emma Johnson, acudan a dirección"
Nos quedamos mirando asustadas y salimos de la habitación en la que apenas habíamos estado unos segundos.
Mientras bajamos por las escaleras, vi un destello, otra hoja en el tronco del árbol. Lo miré confundida y seguí mi camino.
Cuando llegamos, tocamos a la puerta y nos permitieron el paso.
Entramos cabizbajas y la directora se sentó en la punta de la mesa y empezó a hablar.
-¿Quiénes se creen que soy, como para poder engañarme así?
-Lo sentimos...-Dijimos a la vez.
-Oh! claro que lo vais a sentir, estáis castigadas.
-¿Qué tenemos que hacer?-Pregunté en un susurro.
-Oh, no... que no vais a hacer , mejor dicho.
Emma y yo levantamos la mirada y Cindy, prosiguió.
-No iréis al baile de primavera.
-¿Cómo?
-Como que ¿Cómo? Habéis desobedecido las reglas de este internado.
-Pero...
-¡No hay pero que valga! Ahora iros a vuestro cuarto.
Cuando íbamos a salir de la puerta, pensé una cosa y me giré.
-¿Señora Reeve?
-¿Sí, Señorita Brown?
-¿Quién ha sido el que la ha informado?
-Eso no es cosa suya, ahora márchense.
Después de esa discusión, nos fuimos a las habitaciones.