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viernes, 27 de febrero de 2015

CAPÍTULO 28

Estaba soñando tan tranquila y de repente oí una voz chillándome en mi oído, me reincorporé sobre la cama un tanto asustada y vi a Emma riéndose mientras se sujetaba la barriga.

-¿Estás loca? ¡Casi me da un infarto!

-Exagerada, no ha sido para tanto.-Dijo aún aguantándose la risa.

Si las miradas matasen, ella abría muerto, resucitado y vuelto a morir, con la cara que le había puesto.

-Existen los despertadores, ¿Sabes?

-Ya, pero no son tan emocionantes.-Dijo sonriente.

Sin decir nada más, me metí en la ducha y al salir un cuarto de hora más tarde por la puerta del baño, me vi a Emma entregándome la mochila para irnos a clase. ¿Qué le pasaba hoy?
Iba a preguntarle pero me cogió del brazo y salimos de la habitación corriendo. Mientras íbamos a la primera clase le pregunté.

-¿Qué se supone que te pasa? Te veo alterada.

-Ya lo verás.

Estábamos ya en la parte donde empezaban los pasillo que dirigían a las clases cuando ella me detuvo.

 -¿Qué haces? Llegaremos tarde.

-No es que llegaremos tarde, es que no iremos.

-¿Cómo que no iremos?

-Venga, nos vamos.-Dijo estirándome de la mochila.

-Emma, tenemos clase, hay que ir, esto es un internado, y si no nos ven en clase, seguramente irán a buscarnos a la habitación para enterarse de por que no hemos ido.

-No pasará nada, confía en mí.

Al verle esa cara de súplica, me vine abajo. 

-Te tengo dicho que no me pongas esa cara de cachorrito abandonado, sabes que puede conmigo.

-¡Eso es un sí! -Gritó y salimos corriendo hacía la parte trasera del internado.

Cuando llegamos a las cuadras vimos a Steve.

-¡Buenos días! ¿Qué hacéis por aquí? Es hora de clase.

Emma me miró con cara de fastidio al ver que su "plan" había salido un poco mal, pero no iba a ser así. Me acerqué corriendo a Steve, lo abracé y le di un beso en la mejilla, me acerqué a su oreja y le susurré:

-Tú no has visto nada, ¿Vale?.- Al separarme le guiñé un ojo, y seguí con nuestro camino, para poder salir de allí.

-No, no vale.

Al oír eso me giré rápidamente y lo miré expectante. 

-Steve, por favor.-Le supliqué.

-Solo con una condición.

-Vale, lo que quieras.-Dije esperanzada.

-Que vengas al baile conmigo.-Sonrió con picardía.

Me quedé pensando la respuesta, ya que Emma y Jack siempre me estaban diciendo que no me juntara con él. Pero esta vez era distinto, lo hacía por Emma.

-Perfecto, iré al baile contigo.-Dije sonriendo un poco falsamente.

Steve sonrió como si hubiese aceptado solo por él, en vez de por Emma, y después siguió con los caballos.

Mi compañera de habitación y yo subimos por unas rocas, para agarrarnos bien a la vaya, y después saltamos al otro lado. Prueba conseguida, ya estábamos fuera del Luna.

Cogimos un autobús después de estar esperándolo durante diez minutos, y mientras nos llevaba a la ciudad le pregunté a Emma una duda que no paraba de venirme a la cabeza desde que había decidido saltarme las clases.

-¿Dónde se supone que vamos?

-Al centro comercial.

-¡¿Para qué?! Si ya nos dijo Cindy que podíamos ir a la ciudad la semana que viene.

-Hijo... ¿Tú cerebro piensa alguna vez? No necesitamos ir la semana que viene, necesitamos ir ahora, porque no tenemos traje para el baile. 

Madre mía, el traje. No había pensado para nada en qué iba a ponerme, la verdad es, que ni siquiera me gusta la idea de ir, y menos con Steve. Al primer baile que iba, y encima tenía que ir con Steve solamente para que no nos delatara a la directora.

-Sinceramente, no me acordaba ni del traje, Emma.

-Pues para eso estoy yo. -Dijo alagándose a ella misma.

Cuando el autobús paró fuimos directas al centro comercial; Emma solo había entrado a una tienda y ya llevaba dos bolsas.

Después de recorrer casi todas las tiendas sin haber encontrado un traje para mí. De pronto me paré delante de un escaparate y supe que ese traje iba a ser mío tarde o temprano. Entré y me lo probé. Cuando salí para que me viera Emma, ella ahogó un grito.

-Es perfecto, Ana. Te va como anillo al dedo.

Sonreí, y me miré al espejo. El traje era precioso. Era largo hasta el tobillo, con un color azul claro que iba oscureciéndose hasta llegar al final del traje con un azul marino, casi negro.
Al salir de la tienda nos topamos con un puesto de crepes, y como no... Él olor a nutella me cautivó. 
De camino de vuelta hacia el internado se nos hizo rápido.
Cuando el autobús paró, fuimos a la parte trasera, por donde habíamos salido antes y con un poco más de dificultad, ya que no habían piedras que nos lo  hicieran más fácil,   pasamos al otro lado.

Llegamos a la habitación, dejamos las cosas y cuando ya estábamos acostadas encima de la cama, la voz del megáfono nos espabiló.
"Ana Brown y Emma Johnson, acudan a dirección"

Nos quedamos mirando asustadas y salimos de la habitación en la que apenas habíamos estado unos segundos.
Mientras bajamos por las escaleras, vi un destello, otra hoja en el tronco del árbol. Lo miré confundida y seguí mi camino.
Cuando llegamos, tocamos a la puerta y nos permitieron el paso.
Entramos cabizbajas y la directora se sentó en la punta de la mesa y empezó a hablar.

-¿Quiénes se creen que soy, como para poder engañarme así?

-Lo sentimos...-Dijimos a la vez.

-Oh! claro que lo vais a sentir, estáis castigadas.

-¿Qué tenemos que hacer?-Pregunté en un susurro.

-Oh, no... que no vais a hacer , mejor dicho.

Emma y yo levantamos la mirada y Cindy, prosiguió.

-No iréis al baile de primavera.

-¿Cómo?

-Como que ¿Cómo? Habéis desobedecido las reglas de este internado.

-Pero...

-¡No hay pero que valga! Ahora iros a vuestro cuarto.

Cuando íbamos a salir de la puerta, pensé una cosa y me giré.

-¿Señora Reeve?

-¿Sí, Señorita Brown?

-¿Quién ha sido el que la ha informado?

-Eso no es cosa suya, ahora márchense. 

Después de esa discusión, nos fuimos a las habitaciones.





jueves, 26 de febrero de 2015

CAPÍTULO 27

Estaba aún perdida entre mis pensamientos hasta que una mano empezó a agitarse delante de mis ojos, yo zarandee mi cabeza hasta volver a la realidad. 
Me encontraba en medio del pasillo, con Jack delante, moviendo su mano delante de mi cara, pero aparte de despejarme, ahora estaba mareándome, así que de un acto reflejo le paré la mano, sujetándolo de la muñeca y empecé a hablar.

-Jack, estate quieto, me estás mareando.

-Es que te has quedado quieta durante un buen rato, me estabas asustando. ¿Estás bien?-Dijo, preocupado.

-Sí, solo es que no paro de pensar en todo lo que pasó esa vez.  Unos minutos antes estábamos comiendo y hablando tranquilamente y... luego...

-Ya hemos hablado de esto, Ana, Ahora vamos a Historia o sino no nos dejará entrar.

-Cierto, vamos.

A Jack le había contado algunas cosas, pero lo que me dijo Lizz sobre los ángeles caídos me lo ahorré. No sabía si era una buena idea contárselo.
Mientras estaba en clase de historia, no paraba de pensar en todo lo que había ocurrido estas últimas semanas. Todos seguíamos igual, Emma intentando distraerme sobre lo que había ocurrido, con más ni menos que... Intentando que la directora nos dejara ir a la ciudad más cercana, para ir de compras con ella; pero Cindy, le había dicho que esta semana estaba el baile de primavera, así, que lo tendríamos que aplazar a la semana siguiente.
Después estaba Amy, que los últimos días solo la había visto un par de veces, que la verdad, mejor para mí, pero en realidad me preocupaba por Jack, estaba también como un poco ido. Hacía dos noches le comenté a Emma la situación entre Amy y Jack, y ella también me dijo, que a lo mejor no estaban pasando por sus mejores momentos.
Pero me paraba a pensar y me decía a mi misma: "Pero, si es que parece que no se hayan llevado nunca bien."

Sin darme cuenta, la sirena sonó, pero no la de Historia, sino, la que anunciaba la última hora. Habían pasado cinco horas, y yo como si nada. 
Cuando todos estábamos recogiendo las cosas, el profesor empezó a hablar.

-Chicos, siéntense un momento.

Todos lo que ya estaban a punto de salir por la puerta de la clase, resoplaron molestos y regresaron a sus respectivos pupitres. Cuando ya no quedaba ningún alumno de pie, y no se oía ni el sonido de una mosca, el profesor continuó.

-A ver chicos, el profesor de educación física, me ha dicho que os comunique que el viernes iréis a pasar todo el día a la montaña.

La clase se llenó de gritos diciendo que el viernes no tendrían que asistir a clase.

-¿Iremos todas las clases juntas?-Preguntó una chica rubia con una coleta alta, que si no recordaba mal, creo que se llamaba Luna.

-Siento decirles que no.-Todos empezaron a quejarse, al no poder ir con los amigos que habían en las otras clases.-Iréis días separados, ya que Lucas tiene planeada una actividad que no se puede hacer con tantas personas. 

-Y ¿Quién es Lucas?- Preguntó un chico alto, moreno y con unos ojos celestes que derrumbaban a cualquiera. Era Ash, el compañero de habitación de Jack. Y no entiendo el por qué no nos lo ha presentado, parece ser muy simpático y agradable.

-¡Ah! Cierto, Lucas es el sustituto del profesor Coury.-Dijo esto y se le empezó a quebrar la voz poco a poco.

-¿Qué le ha pasado a Coury?-Preguntó Jack, aunque creo que todos deseábamos preguntarlo, para saber lo sucedido.

-Nada de qué preocuparse, chicos. -Lo dijo no muy convencido, y luego prosiguió.-Venga, ya podéis iros.

Sin pensárnoslo dos veces, salimos "escopetados" por la puerta de clase y cada uno se dirigió a su respectiva habitación.


miércoles, 25 de febrero de 2015

CAPÍTULO 26

Justo al segundo de nombrar lo de Lizz, me vino a la mente todo lo que había pasado cuatro semanas atrás.

 ------------------------------FLASHBACK-------------------------------

Era sábado por la mañana y era la primera semana que había entrado en el internado. Me desperté un cuarto de hora antes de que sonara la alarma, así que la apagué, cogí toda la ropa para cambiarme en el baño después de darme una ducha y después de veinte minutos ya estaba más que arreglada para poder ver a mi hermana. Bajé corriendo las escaleras de la entrada y vi a mi hermana a unos diez metros de mí, observando todo el internado. 
Cuando me vio, no pude contenerme, así que me lancé, literalmente, a sus brazos.

-¡Ana, cuantas ganas tenía ya de verte!

-Ha sido una semana muy larga.-Dije tristemente.

-Lo mismo digo.-Dijo cerrando los ojos y bajando la cabeza. Pero al momento, como si hubiese cambiado el chip, levantó la cabeza enérgicamente y dijo.- Supongo que aún no has desayunado, ¿No?

-Pues la verdad es que no, me he levantado tan temprano que ni el comedor estaba abierto.

-Mejor, porque vamos a hacer un pequeño picnic.

Los ojos me brillaban. Necesitaba comer mis propios desayunos, y no los que daban aquí.

-Pues vamos, me se un sitio perfecto. 

La llevé hacia la parte trasera del internado, donde estaban todos los almendros a punto de florecer a causa de la primavera, envueltos de bancos de madera. 
Ese sitio era precioso, me acuerdo del primer día que lo vi, fue el día que llegué al internado justo después de haber 
trasformado la habitación a la manera de Emma.

Mi hermana extendió un mantel sobre la hierba y no sentamos sobre él.
Comenzó a sacar un cartón de leche, dos vasos y dos cucharas de plástico, una bolsa donde dentro había puesto un poco de cacao, después, siguió sacando unas galletas y dos magdalenas rellenas de chocolate de una mochila color negra con un sol gigante en el medio, que le había regalado yo, hacía unos dos años aproximadamente para su cumpleaños.

-¡Madre mía! Que bueno todo.- Dije con una magdalena en la boca. -Deseaba comer esto, desde el momento en que salí de casa.

Nos empezamos a reír. Mi hermana siempre me había dicho que era una glotona, que no podía pasar ni un día sin comer algo dulce, y la verdad, es que era cierto, un día sin azúcar para mí, era como si le quitaras las pilas a un juguete, dejaba de funcionar. Pensaréis que soy una exagerada, pero es que, si no me comía algo dulce todos los días me desmotivaba.

Mi hermana me miró y dijo.

-Tú misma lo estás diciendo, quieres volver a casa desde el momento en que te fuiste. Entonces, ¿Qué haces que no vuelves?

"Oh, no. Ahora no, Lizz, no arruines el momento."-Pensé.

-Lizz, ya hablamos de esto en su momento.

-¿En qué momento Ana? Solamente te lo pensaste dos días antes.

-Sí me lo hubieses dicho un año antes, como deberías haber hecho, no hubiese sido todo tan precipitado.

-Pero debes entenderme, no quiero estar sola siempre.

-Solo son dos años, Lizz. No va a ser siempre.

Lizz me miró y me dijo.

-Ya no será nunca igual, lo sabes perfectamente.

-Pero no te entiendo, encima de que me dan una be...

Y ahora, justo ahora, me vinieron a la cabeza las palabras de Jack y de Emma, ¿Cómo podía ser que...? Entonces, ¿No me habían dado una beca? 

-No me dieron ninguna beca, ¿Verdad?-Dije, intentando pensar que Emma y Jack no tenían razón y que así mi hermana no me hubiese engañado, pero desgraciadamente...

-No.-Dijo secamente mi hermana.

-Entonces, ¿Por qué estoy aquí?-Pregunté intrigada.

-A ver, es que... todo esto es difícil de explicar, nunca he deseado tener esta conversación.

-¿Qué pasa Lizz? Me estás asustando.

-Estás aquí, desgraciadamente, porque este es un Internado de...

-Ángeles caídos...-Así que ella lo sabía, no podía ser.

-¡Aléjate de ella!- Dijo una voz masculina que enseguida reconocí.

Al girarnos, vi a Jack y a la directora Reeve acercándose hacia nosotras.

-Lizz, no puedes estar aquí, y lo sabes perfectamente.-Dijo la directora, fulminándola con la mirada."¿Cómo puede ser que la conozca, si ella no me acompaño siquiera el primer día?"

-Tranquila, tranquila, baja ya los humos. Ya me marcho.

Me quedé petrificada, ¿Quién era esa? ¿Y qué había hecho con mi hermana? Lizz era de hablar dulcemente, no como una cualquiera.

-Señora Reeve, perdone a mi hermana, no creo que haya querido hablarle así.-Dije, encubriendo a Lizz.

-¡Que no eres mi hermana! -Gritó de tal manera que me quedé plantada, en shock, sin saber que hacer ni como reaccionar.

Mi hermana, bueno, o lo que fuese, se fue corriendo del internado y el peso de mi cuerpo cayó de rodillas sobre el césped del patio, donde minutos antes, habíamos estado desayunando como una familia, como una de mentira.
Al momento, Jack se agachó junto a mí y me abrazó.

-Tranquila, ya ha pasado todo.

Y lo siguiente que noté, fue una lágrima recorriendo mi mejilla.







martes, 24 de febrero de 2015

CAPÍTULO 25

Pasaron cuatro semanas desde que hablé con Jack y con Emma y desde ese día, que no volvimos a nombrar nada del tema.
Me levanté de la cama y fui a ducharme para luego bajar al comedor a desayunar, antes de empezar con la rutina.
Junto con mi compañera de habitación, hicimos cola para coger el desayuno, que esta vez trataba de una pieza de fruta y un vaso de zumo; no es que me queje de la comida, porque al fin y al cabo se puede comer, pero yo por las mañanas soy más de un tazón de leche, y cuando digo tazón, es casi medio litro de leche, emmm... si, se puede decir que soy una vaca humana.
Cuando ya estábamos sentadas y hablando del examen del día siguiente, oímos una voz chillona que era imposible quitártela de la cabeza. Dirigimos la mirada a la pareja que se acababa de sentar en nuestra mesa. No es que me caiga mal, sino que si no estuviese con él, a lo mejor me caería mejor; sin poder evitarlo sonreí maliciosamente en mi interior. Después de esto, saludé.

-¡Bueno días chicos!

-¡Hola! -Dijeron los dos a la vez.

-Amy, ¿Cómo llevas el examen de mañana?-Le preguntó Emma.

-¡¿Cómo es posible que me hables ahora sobre el examen?!

-...Si llego a saber que por preguntarte me dices eso, no digo nada.

-No, no pasa nada, Emma, es que Amy está aún en shock por el cartel que acaba de ver en el pasillo.

-¿Qué cartel?-Pregunté.

-¡El baile de primavera!- Chilló como una loca, Amy.

-¿Eso aún existe en estos tiempos?- Preguntó, extrañada Emma.

-Se ve que sí.-Suspiró Jack.

-Y no vais a tener más remedio que ir.

Al escuchar eso nos giramos, era Cindy, la Directora.

-Pero Cindy, es fin de semana, podemos salir si queremos.-Dije un poco enfadada-, nunca me han gustado los bailes, y menos aún cuando no conozco a ningún chico con quien ir.

-Lo siento, pero el otro día todos los profesores nos reunimos y comentamos que el fin de semana del baile, no se podrá salir, es una fiesta que se hace todos los años en este internado, y la asistencia a este acto es obligatoria.

Cuando la directora se marchó a su mesa para desayunar, nosotros seguimos hablando sobre el dichoso baile, que la única que estaba entusiasmada con todo eso, era Amy.

Después nos dirigimos a la clase de Historia y por el camino, me quedé hablando con Jack a solas.

-¿Cómo puede ser, que nos obliguen a ir a un baile? ¡Si ni siquiera de bailar!-Dijo él, molesto.

-No te quejes, tú al menos tienes pareja.

Jack hizo una mueca. Eran imaginaciones mías, o ¿Parecía triste?

-Bueno, al menos, como ya no tengo nada que hacer los fines de semana no me preocupa.-Dije al recordar lo que había pasado hacía cuatro semanas.

Jack puso una cara, como diciendo que no se acordaba, pero enseguida abrió los ojos como platos al recordarlo.

-¡Ah! Es verdad, lo de Lizz, se me había olvidado por completo.

-Pues no es que sea muy sencillo de olvidar...

lunes, 23 de febrero de 2015

CAPÍTULO 24

Después de preguntarle, se quedó unos instantes callada, pero no tardó demasiado en contestar.

-De los nefilims.

No pude evitar poner cara de: no se de que me hablas.

-Los ¿Qué?...

-Los nefilims.-Como Emma me vio con cara de no saber que eran esos nefilims, continuó- Son hijos de un ángel caído y un ser humano.

-Pero los dos son ángeles caídos ¿No?

-No, dos ángeles caídos no pueden tener hijos.

-Pero, ¿Qué tienen de malo esos nefilims?

-Se creen superiores a nosotros y quieren destruirnos.

-Pero, en esa regla de tres, quieres decir entonces, que ¿Matan al ángel caído que ha sido o su padre o su madre?-Dije un tanto desconcertada.

-Sí.-Contestó Emma. La miré horrorizada.

-No lo entiendo, ¿Cómo son capaces de matar a su padre, después de darles la vida?-Me paré a pensar unos segundos en lo buenos que fueron mis padres cuando ni siquiera fueron capaces de durar unos minutos conmigo. 

-Es su naturaleza, es como si no supiesen lo que están haciendo. Por eso, cada vez hay menos ángeles caídos que se juntan con seres humanos.

-Pero, ¿Por qué se juntan?

-Ana, ¿Enserio esa pregunta?

-A ver, si saben que después los van a matar sus propios hijos, ya deben ser "cortitos" para traerlos al mundo.

-El amor es muy poderoso de por sí, y más para un ángel caído.

-¿Por qué dices eso?-Pregunté intrigada.

-A ver, Jack ya te ha dicho que nosotros nos hemos convertido en esto por algo que hemos hecho mal como ángeles, y Dios nos expulso del cielo, ¿No?

-Exacto.

-Vale, pues a cada uno de nosotros, depende de lo que hicimos mal en su momento, tenemos unos castigos, pero aparte de los personales, todos tenemos dos en común, y es que si te enamoras de un humano, por mucho que no quieras tener un nefilim, por miedo a morir en manos de tus hijos, no lo vas a poder evitar. Porque el amor cada vez será más fuerte que tú.

-¿Y el otro castigo que tenemos en común?

-Pues para eso primero he de explicarte otra cosa y es un poco complicada de entender. 

-Yo lo entiendo todo muy rápido, no te preocupes.-Dije con aires de superioridad.

Emma empezó a negar con la cabeza mientras reía y contestó.

-Hoy ya has tenido suficiente información, ya seguiremos más adelante. 

-Ufff... Vale. Mira que eres plasta cuando quieres.

-Claro, Ana, lo que tú digas. ¡Buenas noches!

-Buenas noches.-Dije a regañadientes. Y después de eso me tapé con el edredón y me dormí.

viernes, 20 de febrero de 2015

CAPÍTULO 23

Después de insistirle tantas veces a Jack que me dijera todo sobre que yo era un ángel caído, que por qué Steve tenía mucho que ver con todo esto, y que me dejara con la mosca detrás de la oreja después de decirme que mi hermana estaba rara en la última semana, siguió sin decirme nada y cada uno se fue a su respectiva habitación, pero antes, vi que había otra hoja del árbol en el suelo, pero para mi asombro, está no estaba dentro de la estatua, sino que llegó hasta mis pies, y me agaché para recogerla.

Entré en la habitación, solo entraba un halo de luz por la ventana, ya que Emma, estaba durmiendo.
Lo primero que hice fue coger la hoja del árbol del bolsillo y meterla en un cajón de mi mesita de noche.

Cuando me metí en la cama en mi mente escuché.

"Ana, se que no te he hablado bien esta tarde, y por eso mismo te pido disculpas, pero has de entendernos cuando te decimos que hay gente a la que no debes acercarte."

¿Estaba soñando o Emma acababa de hablarme telepáticamente?

-¿Emma?-Dije con un hilo de voz, que apenas era audible.

-¿Disculpas aceptadas?-Preguntó esperanzada.

-Sí, disculpas aceptadas. Pero creo que no me habías nombrado unas cuantas cosas.

-Emm... bueno, es que...

-No hace falta que te expliques. Jack, ¿Verdad? 

-Sí.

-No entiendo por qué me ocultáis tantas cosas. En estos momentos llevo unas horas que no paro de recibir información nueva. Ahora también se que tú eres como Jack, Amy y yo, que oímos y hablamos telepáticamente. Y que yo soy...-Me quedé parada, no sabía si continuar o no la frase, por si ella no sabía nada de mi naturaleza, pero no hizo falta que dijera nada, Emma me lo dejó bastante claro.

-Un ángel caído. 

-¿Cómo sabías eso?

-Pues igual que lo de la telepatía, es lógico. Espera, es que ¿Aún no sabes el por qué estás en este internado?

-Pues, porque me dieron la beca.

-Y para tu beneficio, tú te crees que Lizz no querría que estudiases aquí? Ya hay que ser cortita, Ana.

-¿Y por qué estoy aquí, entonces?

-Ana, todos los que entran en el Luna es porque son ángeles caídos, es el único refugio que tenemos, y con esta naturaleza que tenemos, obtenemos el don de leer y hablar en pensamientos.

-Me estás diciendo que todos, hasta los conserjes son ¿ángeles caídos?

Asintió con la cabeza pero no dijo nada más.

-Pero espera un momento, has dicho antes que estamos aquí porque es el único refugio que tenemos.

Emma ya se estaba preparando para la pregunta que le iba a hacer. Era de esperar.

-Pero... ¿Refugiarnos de qué, o bueno, de quién?


jueves, 19 de febrero de 2015

CAPÍTULO 22

No sabía que decir, todo parecía un sueño, ¿Cómo iba a ser yo un ángel caído de esos, si ni siquiera sabía muchas cosas de esos seres fantásticos? 
Pero la mirada sincera de Jack afirmaba que todo era cierto.

-Nunca te mentiría, lo sabes. Y menos con este tipo de cosas.

-Pero...

-Es lógico que no entiendas nada, pero cuando te des cuenta de todo lo que hay detrás te vas a quedar peor aún, ve acostumbrándote.

-¿Cómo que vaya acostumbrándome? ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Una cámara oculta?

-Ana, tranquilízate, no es para tanto.

-Emm... ¿Me estás intentando decir que soy un ángel caído y dices que no es para tanto?

-Todo tiene un sentido.

-¿Desde cuándo soy un ángel?

-Un ángel caído, Ana, no un ángel, no es lo mismo, hay mucha diferencia. Bueno, contestando a tú pregunta debo decirte que toda tú vida.

-¡¿Qué?! ¿Quieres decir que he estado 17 años engañada?

Jack empezó a reírse.

-si solo fueran 17.

-¿Cómo que si solo fueran 17?

-Ana, al principio de todo, tú eras un angel, pero por... circunstancias te expulsaron del cielo.

-¿Por circunstancias? ¿Qué tipo de circunstancias?

-Todo a su debido tiempo. No quería decirte esto a tan solo una semana de estar en este internado, pero no he tenido más remedio que decírtelo. 

-Y ¿Por qué te has adelantado?

-Porque no me haces caso. Te dije que Steve no era bueno, y tú no paras de ir tras él.

-¿Qué tiene que ver Steve en todo ésto?

Jack se puso tenso, y se notaba que la rabia lo inundaba.

-Más de lo que te piensas. Y por favor, no le hagas caso, no es de fiar. 

-Mira vamos a dejarlo, que tengo sueño y mañana vendrá mi hermana a visitarme.

-¿Tú hermana? 

-Si, mañana es el único día de la semana que podré verla.

-Después de todo lo que te ha hecho, ¿Aún tienes ganas de verla?

-No la conoces, ella nunca había sido así. Me trató así en la última semana, antes de venir al internado.

-¿Y no te parece mucha casualidad?




miércoles, 18 de febrero de 2015

CAPÍTULO 21

Terminamos el trabajo de química a las ocho de la tarde; esas horas de trabajo se me hicieron eternas, ya que Emma no me hablaba desde que vino Steve.
Cuando llegamos a las escaleras, vi otra hoja en la base del árbol, sin darle importancia seguí nuestro rumbo hacia la habitación. Necesitaba tumbarme y hablar con Emma de lo ocurrido.
Estábamos ya dentro cuando le dije.

-Emma, necesito hablar contigo.

-Mira por donde, que yo no.

-No seas así. No puedes hablarle de esa manera a Steve y no decirme que te pasa con él. Justo hace unos días que Jack me dijo que no era un buen chico, y ahora tú también estás en contra de él... -Emma se puso tensa, y ahora todo encajaba- Espera, no me digas que ha sido todo cosa de Jack. Él te ha dicho que intentes que no me junte con él, es eso ¿No?

-Ana, no es solo cosa de Jack. Casi todo, por no decir todo el internado sabe como es Steve, y se está aprovechando de tí, porque eres nueva y no sabes nada de él.

-¿Y que se supone que tengo que saber de él?

En ese mismo instante tocaron a la puerta de la habitación, Emma abrió y entró Jack. Las miradas entre ellos dos hablaron sin la necesidad de mover los labios. 

-Vamos Ana, tengo que decirte unas cuantas cosas.

Al principio no quería moverme de donde estaba, si quería decirme las cosas, podría decirmelas con Emma delante. Pero ella insistió y me dijo que fuera con él.

Hasta que no salimos del internado no cruzamos ni una palabra. 
Nos encontrábamos entre el césped de la entrada, y seguimos andando hasta unos de los bancos de madera que se encontraban a la parte trasera del Luna. Nos sentamos y tras unos segundos corté el silencio.

-Bueno, ¿Para que me has llevado hasta aquí?

-Mira, voy a decirte unas cosas, que me vas a  decir que estoy mal de la cabeza. Pero me vas a prometer que no vas a decir nada hasta que termine. Por favor, escúchame.

No supe que decir. Ya tenía que ser gordo lo que iba a decirme, como para que tuviese que prometérselo.

-Prometido.

Jack cogió aire y prosiguió.

-A ver, no se como empezar con todo esto. -Soltó todo el aire y continuó.- Eres un ángel.

-Mira Jack, si me has traído aquí para burlarte y para decir cursilerías, vas mal. Empieza a decir ya lo importante.

-Ana, me has prometido que me ibas a escuchar. Y no son cursilerías, eres un ángel, bueno, mejor dicho, un ángel caído. 

martes, 17 de febrero de 2015

CAPÍTULO 20

Era viernes, ya habían pasado tres días desde el encuentro entre Jack y Steve y aún no sabía por que Jack se había puesto de esa manera, no era para tanto, ni si quiera lo conocía lo suficiente para juzgarlo.

Siempre que intentaba quedarme a solas con él para hablar de lo ocurrido, pasaba algo que lo impedía, pero lo más constante era ver a Amy acercarse y llevárselo de mi lado.

Ese viernes, después de ir a clase, Emma y yo nos fuimos a comer y después a la biblioteca para hacer un trabajo que nos había mandado el profesor Cameron.

Mientras hacíamos el trabajo, se nos sentó Steve al lado y empezó a hablar.

-Que, ¿Ya estáis haciendo el trabajo? Yo ya lo he terminado.

-No nos importa, Steve, ya puedes irte. -Le dijo Emma de mala manera.

Miré a mi compañera de habitación un poco desconcertada al no saber por que le había hablado así.

-No pasa nada, Steve, puedes quedarte el tiempo que haga falta.

-No venía a quedarme, sino a hablar contigo.

-Está haciendo un trabajo conmigo, ahora no puede.-Dijo Emma.

-Solo será un momento, ahora vuelvo y lo terminamos enseguida.-Le contradije.

Así que me levanté de la silla y salí con Steve de la biblioteca.
Cuando estuvimos fuera empecé a hablar.

-Bueno, ¿Qué querías decirme?

-A ver, es que se que conoces a Jack mejor que a mí, y es comprensible que le hagas caso a él más que a mí. Y solo decirte que no soy como los demás, que ese día se levantó con mal pie y lo pagó conmigo, pero no he hecho nada como para que ahora tú dejes de hablarme tan solo porque él te lo haya dicho.

-¡Eh! Alto, yo no he dejado en ningún momento de hablarte porque él me lo haya dicho. No he podido hablar contigo porque es mi primera semana de clase, y aún no estoy habituada a todo esto. Todo es nuevo para mí y tengo que acostumbrarme.

-¿Por eso me evitas? Venga va Ana, me tienes al lado en Química y ni siquiera me diriges la palabra, por algo será, digo yo.

-Bueno, y que pasa, ¿Que no puede hacer cada uno lo que quiera?

-Déjalo estar, no he venido aquí para discutir, he venido para arreglar éste mal entendido. 

-Vale, todo arreglado.

-Solo era dejarte bien clara una cosa, y es que no le hagas caso a las cosas que digan de mí, no me conocen, ya sabes como es la gente de criticar sin saber.

Lo miré un tanto preocupada por lo que me acababa de decir. Y pensé que todos necesitan una segunda oportunidad. Y que por mucho que me dijera Jack que no era un buen chico, no iba a dejar de hablarme con él. Además, ¿Quién  era él como para decir nada de nadie? Me acerqué a él y lo abracé en señal de comprensión. Y después de eso, nos despedimos y volví a la biblioteca.





lunes, 16 de febrero de 2015

CAPÍTULO 19

Me pasé toda la hora de clase pensando en como decirle a Jack que me dijera todo lo que estaba pasando, que las pesadillas no cesaban, aunque fuese de manera un poco diferente. 
Cuando sonó el timbre, anunciando que la clase había terminado, me levanté de la silla, y empecé a guardarlo todo en la mochila, fui a coger el libro y no lo vi, así que empecé a buscarlo, de pronto escuché un voz detrás de mi.

-¿Buscas esto?

Me giré. y vi a Steve detrás de mi con el libro de Química.

-Ah! Si, grácias. ¿Dónde estaba?

-Al suelo.

Sonrió con ternura y me guiñó un ojo. Vale, estaba claro que el libro no había ido solo hasta el suelo.

-Vamos Ana, tenemos que irnos. -Dijo Jack un poco tajante.

-Espera, estaba guardando las cosas.

Se encaminó hacia mi mesa y guardó rápidamente el libro detro de la mochila y se la colgó del hombro. Me cogió de la mano y tiró de mi para salir de clase.

Me giré para despedirme de Steve, pero no hizo falta, estaba delante de nosotros.

-Estaba hablando con Ana. Es de mala educación que interrumpas así una conversación, Jack. -Dijo al mismo tiempo que sonreía.

-Tenemos prisa, Steve.

-¿Os conoceis?- Intervine un tanto desconcertada.

-Sí, nos hemos cruzado antes. -Me contestó Jack tirando un poco más de mí.-Venga Ana, vámonos, que Emma nos está esperando.

-Que sí, que sí. Adiós Steve, ¡Hasta mañana!

-¡Hasta mañana, Ana!

Llevábamos andando unos minutos y me harté de que me llevara a cuestas, así que me detuve en seco y le dije.

-Pero, ¿Dónde hemos quedado con Emma?

-En ningún sitio.

-¡¿Cómo?! ¿Te lo has inventado todo? pero, ¿Por qué?

-Déjalo Ana. Ahora en llegar a las escaleras, te vas a tu habitación.

-No, no me voy a ir de aquí hasta que no me digas por que te has inventado que teníamos prisa.

-Steve no es buen chico.

-Te estás quedando conmigo, ¿verdad?

Jack cogió aire, desesperado.

-No, no me estoy quedando contigo. 

-Pues no digas que Steve es mal chico, cuando lo conoces menos que yo. Además, se nota que se preocupa por los demás.

Jack empezó a reírse de una manera nerviosa.

-Pero, ¿Qué haces? Estamos hablando seriamente, ¿Y te ríes? Jack, no te entiendo, estás cada vez más raro, no te conozco.

Él intentó cogerme del brazo, pero lo esquivé, y me fui hacia mi habitación pensando en todo lo que acababa de pasar.

De camino a la habitación pasé por delante de la estatua del árbol, y vi un pequeño destello cayendo a los pies del tronco, me acerqué, y vi que era una hoja de ese espantoso árbol. Lo primero que me dije a mi misma fue: "A saber cuantos años tiene esto, que se cae a trozos."

viernes, 13 de febrero de 2015

CAPÍTULO 18

Me despertó  el ruido escandaloso del despertador de mi compañera de habitación.

-¡¿Emma, cómo puedes tener de despertador a un gallo?!

No obtuve respuesta alguna, así que me tuve que levantar para apagar ese ruido espantoso, que en vez de despertarte con una sonrisa, ibas condicionado para todo el día con una cara de mala leche impresionante.
Cuando lo apagué, zarandee a Emma para que se despertara.

-Emma, despierta.

-Mmmmm... 

-Emma, llegarás tarde el primer día.

Cuando se sentó encima de la cama, retrocedí al instante, no era Emma, era Amy.

-¿Qué te crees, qué estás aquí por una dichosa beca? Que ingenua.

¿Que podía contestarle?

-Estoy aquí porque me dieron una beca. La pregunta es, ¿Por qué estás tú aquí?

Se levantó de la cama y vinohacia mi.

-Soy yo la que ha venido a preguntar.

-¿Dónde está Emma?

Se puso a reír.

-¿¡Qué le has hecho?!

De pronto, me levanté sobresaltada. Estaba en medio de la habitación, de pie, plantada, y oyendo de fondo el despertador del gallo por segunda vez, lo apagué, y desperté a Emma. 
Ahora, si que era ella, y estaba perfectamente. Suspiré y le dije.

-Emma, despierta.

-Mmmm... No quiero levantarme. Y la cama tampoco quiere que me levante.

-Vaaa.... que es el primer día. No puedes llegar tarde.

Conseguí que se levantara a regañadientes, y mientras se duchaba, mi mente no paraba de darle vueltas a esa pesadilla, pero ahora que lo pensaba, era la primera pesadilla que tenía que no salía el árbol, ¿Por qué?

Después de ducharnos y vestirnos salimos por la puerta y nos encaminamos a la clase de Química que teníamos a primera hora.

Cuando entramos a clase, no sabíamos ni donde sentarnos, no conocíamos a nadie.
Noté que alguien me tapaba los ojos con sus manos, me giré y dijo.

-¡Buenos días!

-¡Jack! ¿Vienes con nosotras a clase?

-Si, a la única que le ha tocado sola a sido a Amy.

-Oh... pobrecita... -Dije irónicamente.

-Eh, no seas así.-Intentó ser serio, pero empezó a reírse.

-Es tu novia, ¿Por qué te ríes, cuando voy contra ella?

-Es hora de clase, no es el momento más adecuado.

Un profesor entró por la puerta y dijo.

-Buenos días, chicos. Como ya sabéis, ayer se instalaron unos compañeros nuevos al Internado. Yo soy el profesor Cameron, ahora os digo donde os sentareis el resto del curso.

Cuando nos dijo nuestros respectivos sitios, fui a sentarme, y el chico con quien me había tocado me resultaba familiar.

-¡Anda! La aficionada a los caballos.

Vale, dudas resueltas. Era el chico que no nos dejó entrar en las cuadras.

-Perdona, pero la aficionada no era yo.

-Bueno, vale, vale. Por cierto, no nos hemos presentado, yo soy Steve.

-Y yo Ana.

-Bonito nombre. -Steve tenía una mirada dulce, y el pelo negro le caía con delicadeza por el ojo derecho color gris. Los ojos grises, siempre me habían parecido tristes, pero los de él, tenían un brillo diferente.





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