-¿Puedo ir a clase?-Le pregunté a la Dra. Parker, que ahora estaba curando el brazo de un chico el cual se había caído haciendo educación física.
-Ya te he dicho que no cuatro veces Ana, necesitas descansar, es mejor que no hagas nada durante toda la mañana y así asegurarnos que no te vuelvas a marear.
-Pero, tengo que exponer un trabajo con un compañero.-Y era cierto, aún teníamos que exponer el trabajo que me tocó hacer con Steve debido a mi retraso al llegar a clase.
-Bueno si eso es cierto, ve solo a la hora de la exposición y luego vuelve, pasarás todo el día aquí.
Rodé los ojos. No era para tanto mi mareo. Que me hiciese quedar en esta enfermería de cuatro paredes, o sea se diminuta, durante todo el día, era sobreprotección, demasiada sobreprotección.
-Vale, pues en diez minutos tengo que estar en clase. Si no te importa, me voy ya y aviso a Steve, que seguro que me estará maldiciendo por no avisarle de que estaba en la enfermería.
-Claro, claro, ve. Pero en cuanto termines te quiero directa aquí.
-Que si, Dra. Parker.-Le dije mientras salía por la puerta.
Fui a la clase de Química que seguramente ahora estaba ocupada por otra clase que no era la mía, pero me equivocaba, me acerqué a la pequeña ventana que hay en la puerta y vi que estaba vacía excepto por el profesor Cameron. Toqué a la puerta y entré.
-¡Oh! Señorita Brown, que sorpresa verla tan pronto por aquí, ¿A qué se debe vuestra puntualidad?-Como siempre, la amabilidad de este hombre cada vez me sorprendía más.
-He estado en enfermería las primeras horas.
-¿Qué le ha pasado?
-Oh, nada, solo un pequeño mareo.-Dije despreocupada.
-¿Y qué hace usted aquí entonces?
-He venido a hacer la exposición del trabajo que nos puso el otro día Sr. Cameron.
-¡Cierto! Se me había olvidado. Traeré el proyector. Espérese aquí Brown, sus compañeros vendrán enseguida.
Tras irse el profesor por la puerta en busca del proyector, me senté en mi sitio. Me sentía rara quedarme sola en una clase. A los tres minutos sonó el timbre del cambio de clase, y unos segundos después la clase empezó a llenarse poco a poco.
-¿Ana? -Preguntó una voz, sacándome de mis pensamientos.
-Oh, hola Emma.
-¿Cómo es posible que Ana Brown esté ya en clase? Yo pensaba que aún estabas durmiendo.-Dijo mientras reía.
-Pues no, Emma. He estado en enfermería por un mareo. -Sí, he sido brusca, pero ¿Por qué siempre tiene que ser ella la que tiene que enterarse de todo, mientras que ella no me cuenta nada de donde está?
-¡¿Qué?! Pero ¿Cómo que un mareo? Deberías estar con la Dra. Parker, Ana.
-Le he pedido permiso a la doctora para poder hacer la exposición con Steve y no dejarlo solo.
-Es verdad, la exposición, se me había olvidado.
-Ah por cierto, ¿Qué es de ti estos últimos días? Ya no te veo ni para desayunar.
Emma se puso blanca.
-Bueno... es que...
-Queridos alumnos, gracias a...-Que no lo diga, que no lo diga por favor.-...la señorita Brown, me he acordado de que aún teníais que hacer la exposición-Lo iba a matar, enserio que lo iba a matar un día de estos. Toda la clase se giró y me miró acusatoriamente por haberle recordado al profesor que hoy eran las exposiciones.- Así que, vamos a empezar por Chase y Myra.
Estaba tan ocupada en mis pensamientos malignos en planear un ataque hacia el profesor, que no me di cuenta de que mi compañero había ocupado su sitio.
-¿Cómo te encuentras Ana? Ya me han dicho que te has mareado.
-Solo he venido para no dejarte solo a cargo de todo el trabajo, Steve.
-Gracias, pero no era necesario si no te encontrabas bien.
-Y ahora, el trabajo de Ana Brown y Steve Harrison. -Anunció el profesor Cameron.
Steve y yo nos miramos y nos levantamos.
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