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sábado, 18 de abril de 2015

CAPÍTULO 50

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Después de hablar un poco con Daniel, él me acompañó hasta la enfermería.

-Ya llegaste a tu destino.-Dijo sonriente.

-No me gusta este tipo de destino. -Me miró divertido y empezamos a reírnos.

-La verdad, es que no es agradable. Pero piensa que dentro de siete horas estarás en tú habitación.

-Qué fácil que parece cuando lo dices, pero no vas a ser tú el qué esté en esta enfermería durante la mayor parte del día.

-No vas a estar aburrida, al menos puedes ver la televisión. En terminar las clases vengo y te hago compañía.

-Perfecto.-Dije sonriendo.

Y después de eso se despidió y se fue por la puerta.
Parecía que no pasaban los minutos, se me estaba haciendo eterno. Solo había pasado una hora desde que se había despedido Daniel y ya estaba aburrida. La doctora Parker no daba señales de vida, y para variar la televisión pequeña que había en una esquina de la habitación, no funcionaba.
No sabía qué hacer, así que pensé que si me dormía, el tiempo se pasaría más rápido.

No tardé en caer en un sueño profundo.

Otra vez me encontraba en los pasillos del internado, pero esta vez era diferente, estaba todo lleno de espejos a mi alrededor. 
Empecé a andar, tanteando con las manos para no chocarme, pero no funcionó, ya que me di en toda la frente contra uno de ellos. Me quedé quieta cuando escuché a gente acercarse.

-¿No te das cuenta de que te está mintiendo?-Dijo una voz de chica, que me resultaba familiar.

-No digas estupideces. Ella nunca podría hacer semejante cosa.-Contestó una voz de chico que si conocí al instante. Era la voz de Daniel.

-Claro, ella no, pero ya sabes quien la está influyendo. Y quieras o no, ella te está utilizando.

-¿Qué objetivo tiene para querer sacarme información, Lara?

Al oír ese nombre salir por la boca de Daniel, ahogué un grito. ¿Ella? Esa chica tenía algo contra mí. Y lo iba a descubrir, pero debería ser en otra ocasión, ya que mi grito se escuchó. 

-¿Has oído eso? -Dijo Lara.

Supuse que él asintió porque no contesto y empecé a escuchar unos pasos acercándose hacia mi.

Me asusté y no pude evitar correr, pero estaba atrapada entre esos espejos. Los pasos se volvieron cada vez más rápidos. No se que pasó por mi mente, pero de tanta frustración grité. De un momento a otro me encontraba en el techo.
Empecé a mover la cabeza mirando a mi alrededor.
Estaba volando, gracias a mis alas había logrado despistarlos.

-¿Qué ha sido ese grito?

-¡Daniel, mira! ¡Ahí arriba hay algo!-Le gritó Lara, mientras señalaba en mi dirección.

Abrí los ojos y me reincorporé en la cama de la enfermería.

-¡Ana! ¿Te encuentras bien? Estás sudando.

Esa voz me despertó más de lo que ya estaba después de ese sueño, bueno o mejor dicho ¿Pesadilla?

No lo veía desde hacía días. Necesitaba escuchar su voz de nuevo. Y me sentí protegida al instante.

-Jack...


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