Abrí los ojos, estaba tumbada en una cama que no era la mía. Observé mi alrededor, era una habitación con las paredes de color rosa pálido, estaba decorada con cuadros infantiles, con muñecas y con millones de peluches.
Parecía la típica habitación de una niña de unos 8 años.
Oí voces detrás de la puerta y me acerqué para escuchar.
-¿Cuánto tiempo va a estar inconsciente?-Era la voz de Jack.
Me acordé entonces de lo que había pasado. Estábamos en la casa de Amy porque Jack me había dicho que teníamos que hablar de algo, pero no entendía el por qué estaba en esa habitación; ¿Qué había pasado? Todo era borroso en mi mente.
-No tardará en despertarse.
-Había otras maneras de solucionarlo. No era necesario que le tirarás esos polvos en el té.
¡Ahora me acordaba! Después de beber un trago de té, me había desmayado. Había sido por su culpa. Me venían a la cabeza las últimas palabras que me había dicho la Amy enfadada.
Me había dicho que me alejara de Jack, porque ella lo conocía mejor que yo.
Sólo de pensar que me había intentado envenenar, me entró el pánico y busqué una salida rápida para poder huir del peligro. Busqué por la habitación una vía de escape. Vi una ventana y vi que solo estaba a unos palmos del suelo, así que no me lo pensé dos veces: me senté encima de la repisa y me dejé caer en la hierba.
Seguí corriendo hasta cruzar el puente, me giré y como vi que no se habían dado cuenta de mi fuga, seguí corriendo hasta que pasé todo el bosque y lo dejé atrás.
Entonces pensé: "Pero, si yo he venido hasta aquí en moto, ¿Cómo voy a volver?"
No me quedó más remedio que ir andando hasta la entrada de la ciudad y buscar un taxi, para que me llevara a casa.
---Mientras tanto, en la casa del bosque---
- Jack, no había otra manera. No me parece bien que lo sepa aún y encima que se lo digamos nosotros. Eso lo tiene que descubrir ella sola, por su cuenta. Como lo hicimos nosotros.
-Entonces, ¿Para qué nos has hecho venir?
-Para saber quien es, y así tenerla vigilada.
-Venga va, como si no la conocieras.
-Bueno vale, sí, la conozco. Pero ya sabes...
-¡Amy, no! ¿Cómo quieres que te diga que me dejes en paz? Ya sabes que la quiero a ella. Que llevo buscándola desde hace mucho tiempo, y ahora que por fin la he encontrado, no voy a dejar que esos me la vuelvan a quitar.
Amy se quedó callada y bajó la vista, rendida. Al final dijo:
-Venga vamos, ya falta poco para que despierte.
Se encaminaron a la habitación y cuando la abrieron Jack no pudo contener un grito ahogado. Y Amy abrió los ojos como platos.
-No puede andar muy lejos, ¡vamos!
-Pero, no sabemos cuanto tiempo hace que se ha despertado. -Dijo ella.
-Cállate y ayúdame a buscarla; seguramente habrá vuelto a casa.
-¿Habrá oído nuestra conversación?
-No creo.
-¿Y si la han cogido?
-Ya te lo he dicho, no podría soportarlo.
-No es para tanto, Jack.
-Mira te voy a dejar una cosa clara. Si no llega a salvo a casa, no vuelvas a dirigirme la palabra. Todo esto ha sido por culpa de tu idea y de tus celos. Así que, empieza a re...
-A rezar no, Jack, a rezar no.
Y salieron disparados de la casa.