-Ana, para personas como nosotros, esto es el pan de cada día. Así que ve acostumbrándote.
-¿Personas como nosotros? ¿Pero qué te has tomado?
-Lo vas a descubrir antes de lo que tú te crees.
-¡Otra vez con eso! Que sepas que me parece rastrero que siempre me digas lo mismo, que dentro de poco sabré todas las respuestas a mis preguntas; no es justo que me digas eso sin que sepa de que me estás hablando.
-Te digo yo que dentro de unos días verás una señal. Ya queda poco.
-Mira que eres misterioso, Jack. Pareces un anciano que da todo tipo de pistas, pero no las suficientes, para desvelarle el final de un cuento a un niño.
-Venga, ven. Quiero presentarte a alguien.
Mientras seguíamos andando, Jack y yo estuvimos hablando sobre el instituto y los trabajos que nos habían mandado; y así, evitar todo lo ocurrido.
Después de cruzar un pequeño puente que, en vez de cubrir un río, cubría matojos de hierba seca, vimos una casa de campo pequeñita; fuimos andando hasta ella y Jack dio unos golpes bastante fuertes a la puerta de madera. Unos instantes después una chica, esbelta, alta, rubia, con ojos verdes y una sonrisa encantadora.-"Venga va, ¿Y qué más?"-Pensé.- Nos abrió la puerta.
Nos hizo un gesto para que entráramos en la casa y dijo.
-Ya era hora de que llegaras, Jack. Estaba impaciente por conocerla. Tú debes ser Ana ¿Verdad? -Ladeó la cabeza con gesto cariñoso y continuó.- Yo soy Amy, encantada de conocerte.
-Igualmente, Amy.
Le dirigí una mirada a Jack para que me dijera de qué iba todo esto, captó mi mirada y dijo.
-Ana, esta es Amy, la chica...-Parecía nervioso.
-La chica con la que está saliendo. -Remató ella, sonriente.
-Anda... no me habías comentado nada de esto antes.
-Aún te falta mucho para conocerlo como yo.-Lo dijo en tal tono, que parecía que podía cortar el hielo de tanta tensión.
No supe qué contestar, así que di por terminada esa conversación. Mientras, Jack parecía la persona más tranquila del mundo.
"Claro, es su novia. ¿Por qué debería de estar nervioso?-No pude evitar pensar eso.
"Sí, es mi novio. Así que intenta mantenerte alejada de él".
¡Esa voz era de Amy! Y ya no parecía una voz agradable como la de la presentación. Pero, si la había oído en mi mente. ¿Ella también era como había dicho Jack, una de nosotros?
No tenía ni idea, ni de qué estaba pasándome, ni de qué demonios me estaba convirtiendo.
Al verme pálida, Jack me miró a la cara y me dijo.
-¿Estás bien?
-Claro que está bien.-Intervino Amy. Ahora con un delicioso té de los míos se le alegra esa cara de susto que tiene. A saber qué le habrás dicho para que esté así la pobre.
-Pues nada, ¿qué le voy a decir? Eres tú, que intimidas.
Cuando Amy se fue a la cocina a preparar el té, Jack me miró con una mirada que decía que me tranquilizara. Como queriendo decir que Amy era de fiar, que confiara en ella, cosa que yo, precisamente, no pensaba igual.
Cuando volvió a la sala, en la que estábamos sentados, vino con una bandeja llena de dulces y tres tazas de té.
-Bueno, empecemos ya con el tema de por qué he traído a Ana.
Yo no sabía de qué iba a ir todo eso. Así que di un sorbo al té para ver si así me podría relajar un poquito más.
Pero lo que no sabía era que me iba a relajar demasiado. Poco a poco, notaba que se me cerraban los ojos.
-¿Ana? ¿Qué pasa?.-Un segundo después, me desmayé.
Y oí a Jack gritando como si estuviese a kilómetros de mí.
-Pero, ¡¿Qué demonios has hecho, Amy?!
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