Íbamos en la moto por toda la ciudad; sinceramente no había subido nunca en ninguna, ya que a mi hermana no le parece segura, y la verdad, es que es una experiencia increíble; Notar como el viento te da en la cara constantemente, me hizo sentir libre; por unos minutos me olvidé de todo lo malo que había pasado y disfruté del momento.
Vi que Jack cogió un camino que llevaba a las afueras de la ciudad, pero no le dije nada hasta que llegamos a un descampado que daba la entrada a un enorme bosque. Cuando bajé de la moto, se ve que me vio como a una niña que le acaban de dar una bolsa enorme de golosinas, porque me dijo:
-¿Y esa cara? Cualquiera diría que no has subido nunca en una moto.
Creo que le quedó bastante clara la respuesta al verme avergonzada.
-Así que es eso. No me puedo creer que no hayas subido nunca en una... bueno, aunque conociendo a tu hermana, no sé de qué me extraña. ¿Y qué?, ¿Cómo te has sentido?- Lo dijo en un tono sarcástico, pero le contesté con toda la seriedad del mundo.
-Libre. Me he sentido libre como un pájaro que puede volar en cualquier momento que se le antoje. Ojalá pudiera ser un pájaro y escapar cuando todo se derrumba a mi alrededor.
La reacción de Jack fue inquietante. Como si no le hubiese gustado esa respuesta.
-No sabes lo que dices.
-¿A qué viene eso ahora?
-Viene, a que eres tan ingenua, que no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor.
Nos quedamos en silencio un buen rato mientras íbamos adentrándonos en el bosque, pero no tardé en cortar el silencio.
-¿Por qué dices que soy una ingenua?
-Porque piensas que los que han estado siempre a tu lado, son los que te cuidan.
-A ver si te entiendo, ¿Me estás intentando decir que tú, que me conoces de anoche, que por una vez que me has salvado, me cuidas mejor que mi hermana, que ha estado siempre conmigo? Tú no estás bien.
-Pues no estaba intentando decir eso, pero en parte tienes razón.
-Sí, y aún querrás tener razón.
-Sabes que la tengo, pero no lo quieres admitir. Una buena hermana no llamaría a un psicólogo así porque así, y encima sin tu consentimiento.
-Voy a decirte dos cosas. La primera: es mi hermana, y cree que es la mejor solución. Y la segunda: ¿Cómo sabes que ha llamado a una Psicóloga, si tú ya te habías ido de casa?
Este sabelotodo, no parecía tener en cuenta este tipo de situaciones.
-Tengo mis contactos.-Lo dijo tan misterioso que no pude contener una risita ahogada.
-Luke, ¿No?.- Cerré los ojos y levanté las cejas, como diciendo: Era tan obvio, que ahora pareces ser tú el ingenuo.
-¿Perdón, me has llamado ingenuo?
Me quedé blanca, estaba completamente segura de que no lo había dicho en voz alta.
-¿Cómo demonios has sabido lo que pensaba?
Hizo una sonrisa ladeada y lo oí decir:
-Menos mal, ya vas madurando.- Ahora sí que me quedé de piedra. Porque no era la primera vez que oía voces que me hablaban sin que la otra persona moviera los labios. Pero esta vez no era un sueño, era real.
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