Seguidores

domingo, 25 de enero de 2015

CAPÍTULO 3

Allí estaba yo, de pie, con el pelo suelto y dejando un charco, a causa de cada gota que caía al suelo.
Me quedé paralizada, sin saber qué decir. ¿Cómo podía ser que se complicaran las cosas cada vez más?
Lizz apareció detrás de mí y posó su mano en mi hombro.

-¡Lizz! No te habría conocido si no fuera porque tienes esos ojos que enamoran a cualquiera. -Dijo Luke.

-Emm... Luke, deja de hacer la pelota, y empieza a explicarte.

-Pues, ¿Qué quieres que te diga? Que decidí cursar el último año de instituto aquí, para poder estar más tiempo con mis tíos.-Siguió hablando mientras iba entrando en la casa.- Pero creo, que he tenido un golpe de suerte al irse ellos y tener que vivir con vosotras.
"Madre mía, lo que vamos a tener que aguantar."- Pensé.

-Luke, sabes perfectamente a que me refiero. ¿Quién es éste?

-Ah! cierto, ya se me olvidaba. -Se dio la vuelta hasta que se quedó mirando al causante de mi paralización.- Éste es Jack. Mi acompañante.- Y lo dijo como si nada. Como si fuese ya añadido en el paquete de traslado.

-Pues, lo siento mucho Luke, pero ya he aceptado a regañadientes acogerte en nuestra casa, como para que ahora tengamos a uno más, y encima no lo conocemos de nada.-Dijo mi hermana.

-Bueno, conocerlo, lo que es conocerlo no, pero...-Dije en un susurro.

-¿Lo conoces?- Dijo Lizz, un tanto sorprendida al no conocerlo. - "Como os decía antes, de tanta sobreprotección, tenía vigilados a cada uno de mis amigos. Y, a saber la historia que se estaba montando en estos momentos".

-Em, sí, se podría decir que sí.- Jack abrió los ojos violáceos como platos y dijo:

-¿Ah, sí? ¿Yo de qué te conozco?- Me quedé estupefacta. "¿Cómo puede ser que me esté dejando en evidencia delante de todos?"

-Pues, mira a ver este moratón, si te refresca un poco la memoria... - En ese momento, mi hermana se dio cuenta de por dónde iban los tiros y me dio un apretón en el hombro, que yo aparté enseguida.

-¿Pero qué dices? Si te conociera, me acordaría, se me quedan bastante las caras.

-Bueno, déjala ya, Jack. Se habrá equivocado de persona, ya está.-Dijo el sobrino de los Stuart.

-Cambio de planes.-Mi hermana mostró una de sus perfectas sonrisas y yo pensé. "Oh, no. Ese cambio de planes de Lizz, me da mala espina."- Jack se puede quedar. Pero sólo hasta que consigáis dinero y podáis alquilar una casa.
-Muchísimas gracias, ojos bonitos.-Dijo Luke.

Mientras ellos subían al piso de arriba a dejar las maletas, me acerqué a mi hermana y le cogí el brazo con fuerza.

-¿Pero qué demonios te pasa? Ya te he dicho que no se ha portado bien conmigo esta mañana; por su culpa me duele todo.

-Ana, ¿no lo has oído? 

-¿El qué?

-Pues que no es él, que ya te ha dicho que no te conoce de nada. Y creo que tropezarse con alguien no se olvida fácilmente.

-¿Me estás llamando mentirosa? O mejor aún, ¿crees a uno que ni sabes quién es, antes que a tu hermana?

-Pero, Ana. Un despiste lo tiene cualquiera.

-¡Déjame! -Le solté el brazo, y me fui corriendo al baño para terminar de secarme el pelo. 

Después de media hora salí del baño y entré en mi habitación. Ahora lo tendría pegado, literalmente, a la habitación de al lado. Lo que no entendía era, ¿Por qué no admitía qué me conocía?
Mientras hacía los ejercicios que habían mandado para el próximo día, escuché a mi hermana gritar desde abajo para que saliese a cenar; aunque le contesté que no tenía hambre, me moría por comer algo, pero era mejor aguantarme las ganas de cenar con tal de no verle la cara a ese mentiroso.
Así que cuando terminé los deberes, me metí en la cama. 
Estaba tan agotada, que al segundo de tocar el colchón me quedé frita.

Me levanté de la cama y me quedé de pie en mi habitación, sólo entraba un halo de luz, provocado por la luna. Fui a abrir la puerta de mi habitación para comer algo, pero estaba cerrada, así que empecé a gritar y gritar con todas mis fuerzas, pero es como si me hubiese quedado muda, no salía ni una sola palabra de mi garganta. Cuando me giré, vi el cuadro de ese árbol que ya había soñado tantas veces, y el dibujo que formaban sus ramas se convirtieron en una persona. La silueta salió de éste y empezó a acercarse hacia mí.
No paraba de decir siempre lo mismo:
-No estás en buenas manos, debes irte, y no volver jamás.-Aunque yo sabía que me lo estaba diciendo esa persona a la que no lograba verle la cara, sus labios no se movían.

Fui corriendo hacia la ventana para saltar y poder escapar de esa situación.
Con rapidez, me encaramé a la ventana y con manos temblorosas la abrí. Puse los pies encima de la repisa, y cuando iba a saltar, algo me cogió en brazos.
Cuando abrí los ojos dijo:
-¿Estás bien?





2 comentarios:

Flying Angel HeartFlying Angel Heart