Diez minutos más tarde, el taxista paró en la calle que llevaba a mi casa. Mientras iba andando, no paraba de pensar en todo lo ocurrido, pero cuando fui a abrir la puerta, me vino un pensamiento, del cual ya no me acordaba: "Supuestamente yo debería de haber ido al Psicólogo. ¿Qué le digo a mi hermana?"-Pensé.
Cohibida, abrí la puerta. Fui corriendo hacia las escaleras para subir a mi cuarto y a mí misma me dije: prueba superada. Pero me equivocaba. Cuando entré en mi habitación, estaba mi hermana sentada encima de la cama.
-¿Qué haces aquí?
-Esperarte y hablar de lo que te ha dicho Nicole.
Supuse que esa tal Nicole era la Psicóloga. Pensé rápidamente lo que me dijo Jack de las pesadillas y me inventé un poco la historia a mi manera.
-Pues ha estado diciéndome que no me preocupe por las pesadillas, porque son revelaciones.
-Mira Ana, me ha llamado Nicole para informarme de que no aparecías. ¡Sé que no has ido, y encima tienes la cara dura de mentirme!
-Pues no, no he ido. Porque no eres nadie para llamar a quien te dé la gana sin mi permiso.
-Has estado con ese, ¿No? Al menos, ¡Podrías haber avisado, que son las nueve de la noche, y no sabía ni dónde estabas!
-Ese se llama Jack. -Bueno, ahora ya no sabía si me estaba ayudando o no, porque su novia me había querido matar.- Y sí, he ido con él.
-No es una buena influencia, míralo, lleno de tatuajes asquerosos, cicatrices... es el típico que no sale de una pelea y ya está metido en otra.
-Como se nota que no lo conoces.
-Lo conozco lo suficiente.
-Pues no lo parece. Y ahora, sal de mi cuarto.
-Ana, tienes que escucharme...
-¡Fuera!
Y sin decir nada más, salió de mi habitación.
Después de decirle eso, pensé que a lo mejor me había pasado un poco con todo lo que le había dicho. Pero, en cierto modo, yo tenía razón. Vale que era mi hermana y quería que me encontrara bien, sin pesadillas que me despierten todas las noches, sin que tengan que volver a salvarme la vida, por culpa de ellas, pero yo también tenía derecho a decidir lo que quería hacer.
Me senté en el escritorio y empecé a estudiar un examen que tenía dentro de dos días.
Sin darme cuenta, me quedé dormida encima del libro abierto, del que ni siquiera había podido leerme una página entera.
Me senté en el escritorio y empecé a estudiar un examen que tenía dentro de dos días.
Sin darme cuenta, me quedé dormida encima del libro abierto, del que ni siquiera había podido leerme una página entera.
Otra vez esa habitación, oscura y con el dichoso cuadro.
Cada vez me ponía más nerviosa, porque ya sabía lo que iba a pasar. Me dirigí a la puerta, y para mi sorpresa estaba abierta. Salí corriendo y empecé a llamar a Lizz.
La busqué por toda la casa pero no la encontraba; me encaminé a la cocina, y allí estaba ella, se giró y llevaba un cuchillo en la mano. Se acercó a mí y me dijo:
-Ya te he dicho que no es una buena influencia, ¿Por qué sigues buscándolo? Él no te quiere, te ha dejado.
Intentaba hablar, pero mi voz no salía.
-Todo por tu culpa. Si no hubieses hecho esa tontería, todos estaríamos vivos.
¿Qué me estaba diciendo? Se acercó aún más e intentó matarme, pero yo la esquivé y salí corriendo por la puerta principal hacia la calle y, de pronto, me desplomé.
Oí que me decían:
-¡Ana! ¡Ana! Abre los ojos, estoy aquí.
Cuando los abrí vi que Luke me sujetaba la cabeza. Estaba acostada en la hierba de la entrada de la casa. ¿Qué hacía ahí?
-Luke... ¿Qué hago aquí?
-Has salido corriendo de casa, supongo que está confirmado, eres sonámbula.
Me ayudó a levantarme y volví a mi habitación. No quería dormir, bueno, mejor dicho, me daba miedo volver a dormirme.
Me pasé tres horas leyendo para no dormir cuando, de pronto, se abrió la ventana de mi habitación y empezó a entrar el viento del exterior. Me asusté y me encogí en mi cama; me quedé hecha un ovillo.
Vi como alguien entraba, así que mi mejor remedio fue hacerme la dormida, y así no me haría nada.
Pero resultó no servir de mucho, la persona se sentó en la cama y me acarició la mejilla.
-Lo siento.-Dijo. Esa voz me era familiar; ¡Era Jack! Me levanté de un saltó y sin poder resistirme lo abracé con todas mis fuerzas. Ojalá hubiese estado aquí antes.
-Vaya, creía que no me ibas a volver a dirigir la palabra después de lo que ha pasado; Siento todo lo...
-No sientas nada. Tú no has tenido la culpa; Os he oído en la casa del bosque antes de irme. Sé que no has sido tú, sé que ha sido Amy.
-Amy no es...
-¡Déjame hablar! Siento decirte esto, pero aunque sea tu novia, no la voy a tratar bien. Ella se lo ha buscado. ¡¿Tú te crees normal que haya querido matarme?!
Se puso tenso.
-No saques las cosas de quicio. No ha querido matarte, sólo era un calmante.
-¿Y eso es mejor? Por favor Jack, entiéndeme, no he salido corriendo por ti, sino por ella. Después de lo que me ha dicho...
-Espera, ¿Qué te ha dicho?
-Antes de irse a preparar el té, mentalmente me ha dicho que me alejara de ti.
-¡¿Que qué?!
-¿Por qué no me habías dicho que era igual que nosotros?
-Eso no viene a cuento ahora. Bueno, cambiemos de tema. Me ha llamado hace una hora Luke, me ha dicho que hace unas horas has vuelto a tener otra de tus pesadillas.
-Sí. -Dije un tanto cohibida.
-¿Por eso estás a estas horas despierta, para no volver a dormir?
-Jack, tengo miedo de qué pueda pasarme.
Me sonrió con tristeza y se acomodó conmigo en la cama. En un susurro dijo:
-Mientras esté contigo, no te pasará nada.
Y sin hacer falta ni una palabra más, cerré los ojos con el presentimiento de que iba a tener una noche tranquila.
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