Después de preguntarle, se quedó unos instantes callada, pero no tardó demasiado en contestar.
-De los nefilims.
No pude evitar poner cara de: no se de que me hablas.
-Los ¿Qué?...
-Los nefilims.-Como Emma me vio con cara de no saber que eran esos nefilims, continuó- Son hijos de un ángel caído y un ser humano.
-Pero los dos son ángeles caídos ¿No?
-No, dos ángeles caídos no pueden tener hijos.
-Pero, ¿Qué tienen de malo esos nefilims?
-Se creen superiores a nosotros y quieren destruirnos.
-Pero, en esa regla de tres, quieres decir entonces, que ¿Matan al ángel caído que ha sido o su padre o su madre?-Dije un tanto desconcertada.
-Sí.-Contestó Emma. La miré horrorizada.
-No lo entiendo, ¿Cómo son capaces de matar a su padre, después de darles la vida?-Me paré a pensar unos segundos en lo buenos que fueron mis padres cuando ni siquiera fueron capaces de durar unos minutos conmigo.
-Es su naturaleza, es como si no supiesen lo que están haciendo. Por eso, cada vez hay menos ángeles caídos que se juntan con seres humanos.
-Pero, ¿Por qué se juntan?
-Ana, ¿Enserio esa pregunta?
-A ver, si saben que después los van a matar sus propios hijos, ya deben ser "cortitos" para traerlos al mundo.
-El amor es muy poderoso de por sí, y más para un ángel caído.
-¿Por qué dices eso?-Pregunté intrigada.
-A ver, Jack ya te ha dicho que nosotros nos hemos convertido en esto por algo que hemos hecho mal como ángeles, y Dios nos expulso del cielo, ¿No?
-Exacto.
-Vale, pues a cada uno de nosotros, depende de lo que hicimos mal en su momento, tenemos unos castigos, pero aparte de los personales, todos tenemos dos en común, y es que si te enamoras de un humano, por mucho que no quieras tener un nefilim, por miedo a morir en manos de tus hijos, no lo vas a poder evitar. Porque el amor cada vez será más fuerte que tú.
-¿Y el otro castigo que tenemos en común?
-Pues para eso primero he de explicarte otra cosa y es un poco complicada de entender.
-Yo lo entiendo todo muy rápido, no te preocupes.-Dije con aires de superioridad.
Emma empezó a negar con la cabeza mientras reía y contestó.
-Hoy ya has tenido suficiente información, ya seguiremos más adelante.
-Ufff... Vale. Mira que eres plasta cuando quieres.
-Claro, Ana, lo que tú digas. ¡Buenas noches!
-Buenas noches.-Dije a regañadientes. Y después de eso me tapé con el edredón y me dormí.
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