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lunes, 16 de febrero de 2015

CAPÍTULO 19

Me pasé toda la hora de clase pensando en como decirle a Jack que me dijera todo lo que estaba pasando, que las pesadillas no cesaban, aunque fuese de manera un poco diferente. 
Cuando sonó el timbre, anunciando que la clase había terminado, me levanté de la silla, y empecé a guardarlo todo en la mochila, fui a coger el libro y no lo vi, así que empecé a buscarlo, de pronto escuché un voz detrás de mi.

-¿Buscas esto?

Me giré. y vi a Steve detrás de mi con el libro de Química.

-Ah! Si, grácias. ¿Dónde estaba?

-Al suelo.

Sonrió con ternura y me guiñó un ojo. Vale, estaba claro que el libro no había ido solo hasta el suelo.

-Vamos Ana, tenemos que irnos. -Dijo Jack un poco tajante.

-Espera, estaba guardando las cosas.

Se encaminó hacia mi mesa y guardó rápidamente el libro detro de la mochila y se la colgó del hombro. Me cogió de la mano y tiró de mi para salir de clase.

Me giré para despedirme de Steve, pero no hizo falta, estaba delante de nosotros.

-Estaba hablando con Ana. Es de mala educación que interrumpas así una conversación, Jack. -Dijo al mismo tiempo que sonreía.

-Tenemos prisa, Steve.

-¿Os conoceis?- Intervine un tanto desconcertada.

-Sí, nos hemos cruzado antes. -Me contestó Jack tirando un poco más de mí.-Venga Ana, vámonos, que Emma nos está esperando.

-Que sí, que sí. Adiós Steve, ¡Hasta mañana!

-¡Hasta mañana, Ana!

Llevábamos andando unos minutos y me harté de que me llevara a cuestas, así que me detuve en seco y le dije.

-Pero, ¿Dónde hemos quedado con Emma?

-En ningún sitio.

-¡¿Cómo?! ¿Te lo has inventado todo? pero, ¿Por qué?

-Déjalo Ana. Ahora en llegar a las escaleras, te vas a tu habitación.

-No, no me voy a ir de aquí hasta que no me digas por que te has inventado que teníamos prisa.

-Steve no es buen chico.

-Te estás quedando conmigo, ¿verdad?

Jack cogió aire, desesperado.

-No, no me estoy quedando contigo. 

-Pues no digas que Steve es mal chico, cuando lo conoces menos que yo. Además, se nota que se preocupa por los demás.

Jack empezó a reírse de una manera nerviosa.

-Pero, ¿Qué haces? Estamos hablando seriamente, ¿Y te ríes? Jack, no te entiendo, estás cada vez más raro, no te conozco.

Él intentó cogerme del brazo, pero lo esquivé, y me fui hacia mi habitación pensando en todo lo que acababa de pasar.

De camino a la habitación pasé por delante de la estatua del árbol, y vi un pequeño destello cayendo a los pies del tronco, me acerqué, y vi que era una hoja de ese espantoso árbol. Lo primero que me dije a mi misma fue: "A saber cuantos años tiene esto, que se cae a trozos."

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