Terminamos el trabajo de química a las ocho de la tarde; esas horas de trabajo se me hicieron eternas, ya que Emma no me hablaba desde que vino Steve.
Cuando llegamos a las escaleras, vi otra hoja en la base del árbol, sin darle importancia seguí nuestro rumbo hacia la habitación. Necesitaba tumbarme y hablar con Emma de lo ocurrido.
Estábamos ya dentro cuando le dije.
-Emma, necesito hablar contigo.
-Mira por donde, que yo no.
-No seas así. No puedes hablarle de esa manera a Steve y no decirme que te pasa con él. Justo hace unos días que Jack me dijo que no era un buen chico, y ahora tú también estás en contra de él... -Emma se puso tensa, y ahora todo encajaba- Espera, no me digas que ha sido todo cosa de Jack. Él te ha dicho que intentes que no me junte con él, es eso ¿No?
-Ana, no es solo cosa de Jack. Casi todo, por no decir todo el internado sabe como es Steve, y se está aprovechando de tí, porque eres nueva y no sabes nada de él.
-¿Y que se supone que tengo que saber de él?
En ese mismo instante tocaron a la puerta de la habitación, Emma abrió y entró Jack. Las miradas entre ellos dos hablaron sin la necesidad de mover los labios.
-Vamos Ana, tengo que decirte unas cuantas cosas.
Al principio no quería moverme de donde estaba, si quería decirme las cosas, podría decirmelas con Emma delante. Pero ella insistió y me dijo que fuera con él.
Hasta que no salimos del internado no cruzamos ni una palabra.
Nos encontrábamos entre el césped de la entrada, y seguimos andando hasta unos de los bancos de madera que se encontraban a la parte trasera del Luna. Nos sentamos y tras unos segundos corté el silencio.
-Bueno, ¿Para que me has llevado hasta aquí?
-Mira, voy a decirte unas cosas, que me vas a decir que estoy mal de la cabeza. Pero me vas a prometer que no vas a decir nada hasta que termine. Por favor, escúchame.
No supe que decir. Ya tenía que ser gordo lo que iba a decirme, como para que tuviese que prometérselo.
-Prometido.
Jack cogió aire y prosiguió.
-A ver, no se como empezar con todo esto. -Soltó todo el aire y continuó.- Eres un ángel.
-Mira Jack, si me has traído aquí para burlarte y para decir cursilerías, vas mal. Empieza a decir ya lo importante.
-Ana, me has prometido que me ibas a escuchar. Y no son cursilerías, eres un ángel, bueno, mejor dicho, un ángel caído.
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