Era de noche, estaba todo oscuro, no había ni una luz que nos diese paso a ver lo que estábamos pisando, ni un halo de luz provocado por la luna, ya que los árboles tapaban el cielo.
Definitivamente ni Jack ni yo, sabíamos volver, hasta que tuve la magnífica idea de:
-Jack, tenemos alas. ¿Qué hacemos aún aquí parados?
-Ya te lo he dicho mil veces, Ana. No es buena idea, si lo nefilims nos ven, podríamos estar en peligro.
Suspiré desesperada por encontrar la salida.
Entonces recordé todo lo que nos había dado Lucas antes de salir, y claramente di en el clavo. Dentro de la mochila teníamos un llavero-linterna, si, se lo que estáis pensando, eso no hace luz ni hace nada, pero bueno, algo es mejor que nada.
La encendí y apenas se veía como un puntito en el suelo. Estuvimos andando unos minutos que me parecieron horas y entre los arbustos vi algo.
-Mira, Jack. -Dije señalando hacia los arbustos.
Nos acercamos un poco más y ahogué un grito. Noté las manos de mi compañero en los ojos, para impedir que viera esa escena, pero no la podía borrar de mi mente, iba a ser imposible.
-Vámonos, hay que decírselo a Lucas.
No podía moverme, me había quedado en shock, y mi cuerpo no respondía.
-¡Ana, quieres escucharme de una vez y hacerme caso! Esto es grave, hay que ir en busca de ayuda.
Me cogió de la mano y salimos corriendo hacia ninguna parte, después de unos diez minutos, o eso creo, seguíamos gritando desesperados.
-¡Chicos, Lucas! ¡Estamos aquí! -Gritó Jack fuera de sí.
-¡¡Ayuda!!-Grité mientras me secaba las lágrimas.
-¡Esa es Ana!- Oí como gritaba Emma.
De fondo vi a la mayoría de la clase buscándonos ya que llegábamos tres cuartos de hora tarde. Cuando Emma me vio, empezó a correr en mi dirección y la abracé.
-Tranquila, cariño, ya estás con nosotros.-Volvió a abrazarme mientras me acariciaba el pelo.
-Jack, ¿Qué ha pasado?-Le dijo Lucas, un tanto preocupado.
-Vámos, tenemos que llamar a la policía. Lo hemos encontrado.-Oí que le decía Jack.
-¡Oh, no! Es eso...
-¿Cómo que eso? Emma, tú ya sabías algo...
-No lo sabíamos cierto, pero era una probabilidad muy alta, Ana.
Ahora comenzaban a encajar algunas piezas de mi puzle, pero aún faltaban muchas más.
-Ahora, ya sabes que cuando te decimos que alguien no es bueno, es porque en realidad no lo es.
No hay comentarios:
Publicar un comentario