-¿Qué ha sido de ti? No te he visto en todo en día.- Le pregunté.
-He estado liada. Ya sabes, haciendo el trabajo y todas esas cosas.-Contestó Emma.
A parte de que sí que era cierto lo del trabajo, no me creo que haya estado todo el día trabajando en el.
-Sabes a que me refiero.
Ella no contestó.
-¿Por que no me has hablado en clase? Ni siquiera me has saludado.
-No todos tienen días perfectos.
Nos quedamos las dos en absoluto silencio y no sabíamos que decir para cortarlo.
Estaba en la duda de preguntarle si ella había visto algo en el cajón, pero no sabía si iba a ser una buena idea. De pronto, Emma me preguntó una cosa que no me esperaba.
-Antes, he visto a Jack un poco raro. ¿Sabes algo?
-Emm... bueno, es que, estaba haciendo un trabajo con Steve, y cuando he entrado en la habitación, Jack le estaba pegando. Y pues como comprenderás, lo he echado de mi habitación.
-Pues no, Ana, no estoy de acuerdo. ¿No te parece un poco raro que Jack, el mismísimo Jack, un ángel de persona (nunca mejor dicho) le pegue a Steve?
-Emma, sabes perfectamente que lo odia.
-Jack no le haría daño ni a una mosca, Ana. Lo habrá hecho por una buena razón. Y dime, ¿Te ha dicho por que lo ha hecho?
-Pues verás... -Miré hacia el suelo, avergonzada.-No le he dejado que me dijera nada.
-¡Pero Ana! Mira que eres única. Ve a hablar con él, anda. Os habéis hecho muy buenos amigos, no deberíais estar así.
-Si de verdad me quisiera recuperar, al menos, me habría vuelto a hablar después del beso.-De pronto me quedé callada, Emma no sabía nada de eso, y me había delatado yo sola.
La sonrisa de mi compañera le ocupó toda su cara.
-¿Os besasteis y no me dijiste nada? ¿Pero que clase de amiga eres?
-Bueno, en realidad, me besó él.
-Eso es perfecto.
-Me enteré de que Amy y él, nunca han estado juntos.
Emma puso una cara extraña que no sabía descifrar.
-Espera, ¿Lo sabías? ¿Sabía que nunca habían estado juntos?-Le pregunté enfadada.
Ella asintió avergonzada.
-¿Y la mala amiga soy yo?
-Lo hicimos por ti.
-¿Por mí?-Pregunté.
-Ya lo sabrás por ti misma.
Apreté la mandíbula, nunca me iban a decir nada.
Después me dirigí hacia la puerta para hablar con Jack de lo ocurrido, pero antes de cerrar la puerta no pude evitar preguntar.
-¿Ayer abriste mi cajón?
Emma me miró sin saber a que venía eso.
-No, ¿Por qué?- Contestó.
-Nada, olvídalo. -Y después de mandarle una sonrisa de despedida, cerré la puerta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario