Me desperté sin la ayuda del despertador asesino de gallos de Emma, eso no era un logro, era un milagro.
Me quedé tumbada por unos minutos, y me vinieron a la mente, imágenes de lo que había sucedido el día anterior, pero me parecían tan borrosas que no sabía a ciencia cierta si eran reales o era un sueño, entonces la única forma de saber si había pasado de verdad era...
Me levanté rápidamente de la cama y silenciosamente llegué hasta los cajones. Cuando fui a abrirlo una voz me asustó y cerré el cajón rápidamente, haciendo así que me pisara el dedo de la mano.
No pude evitar gritar.
-¡Ana! ¿Estás bien?-Me dijo Emma.
-Si, tranquila, solo ha sido el dedo.
-Vamos a enfermería y así te pone una pomada.
-No hace falta, estoy bien.
-Bueno, lo que quieras, pero se te va a poner morado.
-Mira que eres exagerada.
Después de ese pequeño incidente, Emma me dijo.
-¿Y si re-decoramos un poco la habitación y cambiamos la ropa del armario? Ya no hace tanto frío y además, parece que haya pasado un terremoto por esta habitación.
-En eso tienes razón. Pero antes deberíamos ir a desayunar, que tengo un hambre que no me aguanto.
Primero que nada, fuimos al comedor y desayunamos, como era temprano, éramos muy pocos los que estaban comiendo. Después de eso, empezamos a recoger y limpiar a fondo el cuarto, lo que nos llevó casi toda la mañana. Pero mientras tanto, no pude preguntarle una cosa.
-Emma, ¿Qué tal te lo pasaste con Ash?-Le puse cara de: cuéntamelo todo. Pero, no soy una cotilla, que conste. (¿Sarcasmo? Para nada).
No tardó ni un segundo en ponerse colorada.
-Pues... es muy...atento.
-¿Atento?-Dije sin comprender.
-Y romántico, y simpático, y gracioso, y... -Emma puso cara de soñadora.
-Y...-Dije levantando las cejas.-Y te has enamorado de él.
-Sabes que no es verdad. No puedes enamorarte de alguien a quien ni siquiera conoces. Lo conocí el día de la excursión, y de eso hace dos días.
-Bueno, eso es verdad. -Pero enseguida me puse a pensar en lo que había pasado ayer con... Espera, aún no había podido ver el cajón, ¿Y si lo de Jack había sido un sueño? Estaba tan borroso que no lo sabía seguro. Sin prestarle mucha atención a Emma me dirigí a ver si estaban las dos piedras.
Cuando abrí el cajón, me quedé de piedra.
-¿Ana, Te pasa algo? Me estás asustando. -Preguntó ella, preocupada.
-No, solo que...
-¡Madre mía, Ana!
No sabía a qué se refería, hasta que vi su mirada clavada en mi dedo. Estaba hinchado y morado. Me había quedado tan en modo shock, que no me había dado cuenta del dolor.
-Vamos a enfermería, eso no tiene buena pinta.
Asentí, y salimos de la habitación en dirección a la enfermería.
La enfermera Parker me puso una pomada antiinflamatoria y volvimos a la habitación.
Terminamos de recoger la habitación y me tumbé en la cama, pensando en lo que había visto en el cajón, o mejor dicho, lo que no había visto, porque no estaban ninguna de las dos hojas que había recogido. ¿Había sido todo un sueño?
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