-Ana, colócame esta horquilla que no veo.
-Voy, un momento.
Terminé de abrocharme el vestido y fui a ponerle la horquilla, después le pregunté.
-¿Con quién vas a ir al baile?
-Con nadie. No tengo pareja.-Dijo un tanto decepcionada.
Justo en ese momento tocaron a la puerta de la habitación, la abrí y me encontré a un Ash apuesto. Llevaba un traje chaqueta con una corbata.
-Ash, que elegante te veo esta noche.-Le dije alegremente.
-Lo mismo digo. -Vi que miraba por encima de mi hombre, y entonces sabía el por qué de esta extraña visita.-Emma, estás... preciosa.
Lo dijo con tanta ternura que cuando me giré a ver a Emma la vi con el rostro más rojo que un tomate.
-Gra...gracias. -Balbuceó nerviosa.
-Esto, Emma... ¿Te gustaría ir al baile conmigo?-Preguntó nervioso.
-Sí, claro.-Se acercó a él, y agarró su brazo.
Cuando pasó por mi lado, le envié una mirada, como diciendo: Creo que ya tienes pareja de baile.
A los minutos me terminé de arreglar y salí por la puerta. No sabía si en cierto modo debería ir con Steve, tampoco él se había molestado en ir a la habitación. Empecé a bajar las escaleras y vi que todo el salón principal estaba todo lleno de parejas, y todos con unos vestidos espectaculares.
Alguien se plantó delante de mi, impidiéndome seguir viendo los vestidos. Levanté la vista y vi al que menos ganas tenía de ver.
-Hola Steve.
-Hola, ese vestido...
-Ahórratelo.
-Emm vale... como os ponéis las chicas cuando os dicen algo del vestido. -No supe que decir, ya que no se ha que venía ese comentario, pero bueno, seguí como si nada hubiese pasado.-¿Vamos a bailar?-Asentí y me cogió de la mano.
-No te vi en toda la excursión, ¿Dónde te metiste?-Le pregunté, para sacarle información.
-Tan simple como que no fui.
-¿Y eso por qué?
-Me encontraba malo, y me quedé en el internado.
Lo miré desconfiada. Pasaron unos minutos y le dije que saldría a que me diese el aire. El asintió y se fue a hablar con unos amigos.
Cuando ya estaba fuera me senté en unos de los bancos de la parte trasera del internado y empecé a pensar en todo. Oí una voz familiar, muy familiar detrás de mi. Lo mejor es que me estaba hablando a mi.
-¿Donde te habías metido? ¿Sabes que si nos ve Ana tanto tiempo por separado, se dará cuenta de que en realidad no estamos juntos?
Me giré para verlo desconcertada por lo que acababa de decir.
-¿Qué?-Pregunté, pidiendo una explicación.
-Ese vestido... ¿Ana?
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