Minutos antes...
Estaba sentado en mi habitación, aguantando a Ash. Llevaba diciendo desde el día de la excursión, que quería encontrarse con Emma. Su mente no paraba de pensar en ella, el pobre, estaba atrapado bajo en conjuro del amor. Y yo era el que lo tenía que aguantar día sí y día también sus comentarios cursis.
-Necesito verla.-Dijo.
-Tío, estás de un empalagoso...
-No eres el más indicado para decirme eso, deberías saberlo.
-Lo mío es muy diferente, tengo escusa.
Ash me miró levantando las cejas como diciendo "¿Enserio?"
-Mira, deja de lloriquear de una vez, y ve a buscarla.
-Ojalá pudiera. Pero tengo que hacer el trabajo en la habitación de Ryan.
Cuando dijo eso, me acordé de que había quedado con Luna para hacer el trabajo a las cinco y media y ya eran las seis pasadas. Me iba a matar. Me levanté y cogí la mochila para salir corriendo hacia la biblioteca.
-¡Luego nos vemos, que llego tarde!
Me despedí de Ash, y me fui corriendo hacia la biblioteca. Mientras bajaba pasé primero por el comedor para coger una empanada para merendar, pero me quedé quieto, cuando vi a Ana hablando amistosamente con la cocinera.
se que estuvo mal, pero dijo una cosa que me picó la curiosidad quedarme y escuchar.
-¿Me podrías preparar dos bocadillos?- Preguntó ella, con voz dulce.
-Si quieres, puedes hacerlos tú como más te gusten, pero esto queda entre nosotras. -La cocinera le guiñó un ojo. Era muy simpática.
Mientras Ana se hacía los bocadillos, la cocinera le preguntó.
-¿Qué estás, haciendo trabajos?
-Sí- Dijo disgustada.-Estoy tan cansada, con un dolor de cabeza que no aguanto.
-Bueno, te aconsejo, que en los momentos que te duela la cabeza y necesites pensar, ve a la biblioteca, allí seguro que nadie te interrumpe.
-Lo tendré en cuenta.-Dijo Ana con una sonrisa.- Pero hoy va a ser que no. Steve y yo, habíamos quedado para ir allí, pero me ha dicho que estaba tan llena que no cabíamos.
Al escuchar eso, tuve una idea. Sin cojer la empanada, me fui en dirección a la biblioteca, seguro que Luna estaba allí esperándome.
Cuando llegué, me quedé petrificado. No había ni una mosca. Solo estaba la bibliotecaria, y durmiendo.
Me vino un mal presentimiento y pensé rápidamente. Si Ash tenía que hacer el trabajo y era en la habitación de Ryan y éste era compañero de Steve, eso quería decir que estaban haciendo el trabajo en la habitación de Ana. ¡Oh no!
Salí corriendo como una bala al segundo piso y llegué a la puerta de Ana. La abrí, y como no, mi presentimiento era real.
-¡¿Qué haces?!- Grité.
Steve estaba rebuscando en los cajones de Ana, en busca de algo.
Steve se giró y sonrió malévolamente.
-Pues siéndote sincero, hacer todo lo que pueda, y no quedarme quieto como tú, para poder quedarme con ella.
-No sabes lo que dices. Ella no es tan ilusa como para caer en tus manos.
-No lo demostró cuando me besó. -Sonrió con tanta suficiencia que no pude quedarme quieto. Me entró tanta rabia que no me pude contener. Me abalancé sobre él y empecé a pegarle.
Estaba tan ocupado en partirle la cara que no me di cuenta de lo que pasaba a mi alrededor.
-¿Que te crees que haces, Thomson? -Era la voz de Ana. No me había llamado nunca por mi apellido.
-Él...-Intenté explicarme.
-¡Cállate! No tienes ningún motivo para que entres en mí habitación, sin mi consentimiento, y menos, para pegarle.-Gritó.
-¡¿Quieres dejar que me explique?!-No podía soportar que pensara que yo era así.
Se quedó callada durante unos segundo pero me hizo un gesto para que continuase.
-Verás, él te está utilizando, Ana. No pude soportar que...
-¡Fuera! -Me cortó.
-Pero...
-¡Vete de mi habitación, ahora!-Gritó fuera de sí.
Cuando estaba a punto de salir, me giré un momento.
-Espero que un día te des cuenta de tus estupideces, y me entiendas. -Después, salí de la habitación y cerré la puerta.
De camino a la habitación de Luna pensé en todo lo ocurrido. "Este chico no se va a salir con la suya".-Pensé.
-¿Que te crees que haces, Thomson? -Era la voz de Ana. No me había llamado nunca por mi apellido.
-Él...-Intenté explicarme.
-¡Cállate! No tienes ningún motivo para que entres en mí habitación, sin mi consentimiento, y menos, para pegarle.-Gritó.
-¡¿Quieres dejar que me explique?!-No podía soportar que pensara que yo era así.
Se quedó callada durante unos segundo pero me hizo un gesto para que continuase.
-Verás, él te está utilizando, Ana. No pude soportar que...
-¡Fuera! -Me cortó.
-Pero...
-¡Vete de mi habitación, ahora!-Gritó fuera de sí.
Cuando estaba a punto de salir, me giré un momento.
-Espero que un día te des cuenta de tus estupideces, y me entiendas. -Después, salí de la habitación y cerré la puerta.
De camino a la habitación de Luna pensé en todo lo ocurrido. "Este chico no se va a salir con la suya".-Pensé.
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